En este espacio se ha dicho antes: hay quienes descubren música nueva mediante listas de reproducción, pero hay también quienes recurren a viejos trucos. Uno de ellos es abrir con gusto la correspondencia electrónica de ciertos sellos; se sabe que casi siempre serán buenas recomendaciones. Y también se ha escrito antes en este espacio: la disquera italiana Cruz del Sur es garantía; y Until the darkness goes, de Apostle Of Solitude, lo refrenda.  

TXT:: Luis Jasso

En esta ocasión, lo que antes habría sido un paquete entregado por el cartero fue un e mail con el quinto larga duración de Apostle Of Solitude. El nombre de entrada es una excelente referencia para imaginar que se trata de una banda doom, pero no solo es eso, también cuenta con mucha distorsión y fuzz, con melodía y melancolía, dolor, angustia y belleza. Además, claro, una pesadez latente que no permite que el escucha se quite los audífonos hasta terminar  los 36 minutos y 35 segundos que dura Until the darkness goes.

La banda tiene 17 años de existencia, fue fundada en Indianapolis y cuenta con el ataque de dos guitarras (y voz) de Chuck Brown y Steve Janiak, ambos parte también de la actualidad de The Gates Of Slumber. El título del álbum, Until the darkness goes, se inspiró en el clásico de los Rolling Stones, “Paint it black”, concretamente en la frase “tengo que girar la cabeza hasta que se vaya la oscuridad”. Es un título que a la vez describe el último año y medio global, ese sentimiento de frustración y desesperanza. Por eso, la banda encontró espacios de alegría y catarsis en actos simples, como practicar y grabar juntos, y eso se nota en la música que fluye como un río gris de angustias que, sin embargo, en la noche, al amparo de la luna, brilla cual plata.

La portada del álbum es una pintura creada por el artista visual WÆIK. Muestra una tormenta que se aproxima en la cresta de una montaña y casi consume la tranquilidad de un cielo azul de verano bajo su torrente; visualiza la permanencia desconocida de la tempestad y el rápido ascenso hacia la vulnerabilidad y la pérdida de control. No es desesperanza lo que transmite, sino la comprensión de que la desesperanza está presente. Para quienes ven el programa televisivo Desafío sobre fuego y esperan a que Doug Marcaida diga “su arma señor, matará”, luego de destrozar un muñeco de gel balístico, hay buenas noticias. Parafraseando en modo #SangreDeMetal: este disco, señores, ¡rockeará!