Nueva York es un hervidero cultural y social en constante transformación; un caldo de cultivo para muchas de las más atractivas propuestas artísticas del mundo. Y no lo es menos Brooklyn un bastión cultural de la que ahora se nombra La manzana roja -por su nuevo alcalde-, y precisamente desde allí procede Antibalas, un combo que lleva años dándole lustre al afrobeat.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Ahora ha lanzado Hourglas, el que es su séptimo álbum, conformado por 6 piezas de larga duración, y en las que han decidido prescindir de la voz, como venía ocurriendo en sus anteriores trabajos. Esta vez se han dando vuelo en sus magníficos atributos como instrumentistas… algo que queda perfectamente claro desde la inicial “Solace”.
Este disco aparece vía Daptone Records y no a través de ANTI, un sello al que pertenecieron durante muchos años; todo con Antibalas refiere actualmente a cambios, por lo que han dado a conocer que dejaron que fueran los ritmos y las melodías los elementos que propiciaran el flujo de emociones y sentimientos, tal como ocurre con “Lo Life” y “Escape”, que acusan también buenas influencias jazzeras.
Estos prolongadores de la herencia de Fela Kuti demuestran una enorme solvencia a la hora de ejecutar y ello se nota en “La Ceiba”, una de las mejores composiciones de la banda en su ilustre e intensa trayectoria que comenzó en 1998.
Antibalas se regodea en lo instrumental y lo hace con elegancia y garbo acercándose por momentos al sonido de Ezra Collective, una agrupación que tiene al jazz hirviendo desde Londres.
He aquí una impecable y emocionante entrega de afrobeat… y que Antibalas nos duren muchos años más.
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