El nombre de Anna Fiori comenzó a sonar en los círculos rockeros y metaleros por ahí del 2005 cuando ara cantante en una banda mexiquense llamada Ecliptika, que eventualmente cambió de nombre por Oscuriam. Después comenzó una banda con su propio nombre y a la par ha participado con todo tipo de bandas que van de algunas acordes al tipo de voz que la distingue, Calvaria, Ágora y Dragonfly hasta Ultratumba. Todo ese trabajo la ha colocado como una figura destacada, una voz muy reconocible y un talento nato que, además, entiende la parte del sacrificio y el trabajo para destacar en esta escena.
La charla originalmente era porque va a presentar Metztli, tercero de los discos que ha sacado como Anna Fiori en el Fvck Off Room, solo que los boletos volaron y para el tiempo de la charla ya estaban agotados. Es el poder de la mezcla entre talento y trabajo, un buen disco y una importante campaña de mercadotecnia. Pero eso es la superficie, porque Anna tiene carisma, algo que no se construye ni se desarrolla, eso es algo que viene por naturaleza.
Metztli es un disco independiente, como suele suceder en México. Acá hay muchos sellos pero la enorme mayoría son distribuidores, no abundan los de mayor infraestructura que pagan un estudio y adelantos, pero eso no la asusta. “Es independiente porque es un material hecho totalmente por mí y por mi equipo. Antes dependías de una disquera para poder grabar en un estudio ¿no? ahora ya todos podemos grabar desde nuestra casa si tenemos el material adecuado, pero hoy día lo que sí nos serviría por ejemplo a nosotros es todo el manejo de logística de ventas. Por ejemplo, hacerme cargo de todo lo que tiene que ver con envíos de mercancía, me sobrepasa.
Estuve yo sola mandando muchísimos paquetes a muchísimos lados y ese tipo de cosas de distribuciones, mercancía, organizaciones, hacen que el artista se vuelva todólogo, y es agotador. Llegas a un punto, al nivel que estamos nosotros y puede ser un poco difícil llevar la batuta de todo lo que pasa en términos de logística, eso me quita la oportunidad de dedicarme única exclusivamente a componer, cantar, hacer shows. Tengo que hacer muchas funciones al mismo tiempo pero lo hago con mucho gusto, le entro a las noches de desvelo y demás porque me apasiona mucho este género”.
Tiene razón. Es harina de otro costal pero es lo que le pasó recientemente a Raúl Greñas con Luzbel. La banda (y en estos dos casos el líder de la misma) tiene que fragmentarse y hacer muchas chambitas que luego cuando hay un sello detrás, se delegan. Parece que más allá de la música, el valor de las disqueras y la estructura.
Desde hace algunos años, Anna divide el tiempo entre México y Estados Unidos. Como cientos de músicos tiene una doble vida: la del artista y la de la persona que trabaja fijo porque hay que mantenerse como persona y como artista, la eterna paradoja. Ella, por ejemplo, es musicoterapeuta certificada. “Casi todo lo que hago musicalmente hablando, ya sea el disco o el show que vamos a vivir en Ciudad de México tiene que ver un poco con esta actividad. Mi idea no es solamente es hacer música, traigo un propósito también de estudio sobre cómo abordar ciertos temas y específicamente Metztli es un álbum que aborda temas de pérdida y duelo No es nada más un concierto de Metal y ya está, también tiene un propósito musicoterapéutico que creo que es un elemento diferenciador a muchas bandas o a los shows que estamos acostumbrados a ver”.
Metztli es un disco conceptual. ¿Qué significa para ella? “Yo incluyo instrumentación prehispánica, tenemos un concepto, una idea de cómo sonaba la música prehispánica, pero nadie realmente sabe exactamente cómo era utilizada, entonces lo que nosotros queremos hacer es salir como un poco del cliché del sonido prehispánico y más bien recordar que esto es algo vivo, las culturas originarias de nuestro país todavía existen, no es algo extinto como otras culturas en el mundo, entonces lo adaptamos a la modernidad. Metztli es un álbum conceptual que de principio a fin te ayuda a atravesar tus propios procesos de la pérdida o el duelo mediante las diferentes fases, tanto en la Cosmovisión Nahua como en la visión occidental, incluso oriental, como en la psicología, la tanatología, por ejemplo”.
Anna canta primordialmente en español y lo hace en un país sui generis en el que aquellos que cantan en inglés son acusados de posers y cuando cantan en español, se le llama nacos. ¿Qué opina y por qué hacerlo en nuestro idioma? “Cuando yo iniciaba era todavía peor, era muy mal visto, cantar en español y todo el mundo prefería hacerlo en inglés y lo entiendo, la mayoría de lo que escuchamos de todos los países es en inglés, incluso todos esos países donde esa no es la lengua materna. Hay países como Rusia o cualquier lugar donde no necesariamente hablen inglés, y las bandas que trascienden normalmente cantan en ese idioma, entonces en México es similar, es ese intento de trascender en el género a nivel internacional, sin embargo, para mí siempre ha sido importante Latinoamérica, me gusta el público latinoamericano, porque sé que el público internacional de todas maneras le gusta la música en otros idiomas.
Hay varias bandas que cantan, incluso en idiomas que ya ni existen, y de todas maneras las escuchan, el público metalero internacional es muy abierto pero yo hablo, pienso, siento en español y nunca he tenido conflicto con lo que la gente pueda opinar. También he grabado canciones en inglés para invitar, o porque me han invitados a realizar colaboraciones especiales, pero me gusta mi lengua, escribir en español no es tan fácil, es un idioma muy poético, y si nosotros que estamos en Latinoamérica lo entendemos, y puedo dejar algo en la mente de las personas que lo escuchen, entonces no es una barrera”.
El proyecto Anna Fiori nació hace 16 años. Los primeros dos discos salieron en 2013 y 2017, pero de entonces a Metztli pasaron nueve años. ¿Qué pasó en ese tiempo? Porque tampoco estuvo en silencio, simplemente cambió el formato de sus lanzamientos. “La industria cambió, primero pasamos a la etapa de lanzar sencillos, pero por ejemplo, este álbum estaba planeado para que saliera en el 2020-2021, esa fue la época en que lo empezamos a hacer, después de Inoclitonalia en el 2017. Ya estábamos trabajando en este álbum en 2018, yo tenía contemplado sacarlo en 2021, pero vino la pandemia y me senté a reflexionar, y dije ok, estamos en un momento en el que es permitido sacar solamente sencillos, sacamos un material semiacústico, que también nos abrió puertas a otras personas, otros géneros, otros escenarios de corte más artístico, literario, empezamos a llegarle a diferentes personas, pero también sacamos sencillos metaleros, entonces, como cambió toda la industria, no se sintió que yo estuviera inactiva, siempre estoy compartiendo cosas en redes sociales, y ese tiempo nos permitió hacer el material que hoy ya pueden escuchar. También influye que en Latinoamérica no hay una industria, una infraestructura real, en Anna Fiori yo soy la que aporta todo el dinero y eso toma tiempo Al final, la calidad del álbum es internacional, es un disco profesional, y eso tarda, pero a la vez, la pandemia nos permitió lanzar una oleada de sencillos para no estar totalmente en pausa”.
Es curioso porque Anna Fiori es una banda pero al mismo tiempo es nombre propio, en ese sentido es un poco como Dio, entonces, ¿cómo funciona la banda, escribe todo ella, compone con alguien más? “Bueno yo estoy 100% involucrada, pero en la cuestión compositiva somos dos personas, mi co-compositor Jorge Salmay, que es amigo mío desde la secundaria, es un orquestador mexicano que trabaja para películas de Hollywood. Él y yo hacemos todo este trabajo, y aparte tenemos nuestros productores, lo cual es importante porque ayudan a que tu música o la calidad de lo que tú estás presentando tome otro nivel. Los demás músicos de la banda entran ya en un papel de meter algún arreglo. Todos ellos son expertos en su instrumento, entonces hay quienes te dicen pues mira esto, yo creo que le podría sumar a meter este arreglo en la batería, y así. Tengo un equipo muy sólido, muy abierto, porque no solamente es la cuestión de la música, por ejemplo está David Latonitzin, que nos ayuda con toda la parte de la traducción y la interpretación de la cosmovisión náhuatl. Agustín García Reyes fabrica instrumentos prehispánicos, como una ocarina que uso y que está hecha especialmente para mí, con la simbología de la diosa de la luna. Somos un equipo grande de personas, aunque yo estoy absolutamente involucrada en todas las áreas. Las letras por ejemplo son 100% mías, no dejo que nadie entre en mi mundo lírico, pero sí somos un equipo grande”.
Es Anna Fiori, una mujer que viene de familia musical y que entró al mundo del metal de forma un poco menos ortodoxa, o quizás, gracias a una banda que no es tan común como referencia. “Mi abuela me inculcó la música clásica y en una de esas, cuando tenía como 6-7 años, me fui a buscar discos en una tienda y había uno que decía que era el disco del guitarrista neoclásico Michael Romeo, entonces lo compré y resulta que era un disco de Symphony X, cuando lo escuché eso me gustó mucho. También en mi casa son rockeros, bueno escuchan de todo, desde Jazz hasta Kiss, había por ahí un disco de Iron Maiden, o sea si hay mucha melomanía en casa, diferentes géneros, pero cuando escuché el disco de Symphony X algo cambió. Además en ese tiempo no era como ahora que buscas algo y encuentras 20 mil bandas que se parecen, entonces me tocó esperar un poquito y luego vino el auge de MTV, me tocó pasar por Slipknot, Korn, Evanescence y así cada vez me iba adentrando un poquito más dentro del Metal, Cradle of Filth, Slayer, otras bandas que iba conociendo, así fue mi ingreso al metal”.
*Metztli está disponible en plataformas digitales y en versión física en las redes de Anna. Incluso hay algunos viniles.
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