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American Football o de cuando el post-rock hizo mayor al emo

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American Football o de cuando el post-rock hizo mayor al emo

Esta es una historia acerca de una banda que le resta importancia a las cuestiones relacionadas con el tiempo y que le da prioridad a las decisiones artísticas;  y es que American Football editó su debut en 1999 y demoró 17 años en acometer con el segundo.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Ha ido simplemente denominando con un número a sus creaciones y así fue como en 2019 apareció LP3, en lo que fue un lapso muy corto para los de Illinois, que para entonces ya gozaban de un protagonismo entre sus seguidores más clavados y lo que la crítica más puntillosa denominó Midwest emo.

Pero la banda que encauza Mike Kinsella volvió a tomarse las cosas con calma y provocó un impasse de otros 7 años antes de la llegada de LP4, con el que deja en claro que su propuesta se ha nutrido de otros elementos durante este periodo, por lo que denota influencias tanto del post-rock como de un indie bien abierto de miras.

A los American Football del 2026 podemos ubicarlos en algún lugar entre The National y Tortoise, es decir, sigue existiendo cierto lamento existencial en el discurso, pero también se nota un deseo de experimentar en cuanto a las estructura de las canciones y el sentido del ritmo y la melodía.

Esto es algo que queda evidenciado desde la inicial “Man Overboard”, que arranca lentamente para luego sorprendernos con el estupendo juego de una batería sinuosa que va marcando la intensidad del tema y que deja en claro que ahora lo de la banda es casi ir soltando aforismos: “God never taught me how to swim/ Just how to sink”.

Pero también hay que decir que entre estas 9 canciones y un interludio (“The One in The Piano”, con trompeta), la pieza central lleva por nombre “Bad Moons”, una canción laberíntica que se va extendiendo hasta los 8 y minutos y 13 segundos y dejando en claro que al grupo le interesó sumar mayor diversidad instrumental y aprovechar la directriz del productor Sonny DiPerri, quien ha colaborado con My Bloody Valentine y Trent Reznor, entre otros.

Aunque en este momento la atención de público y crítica se ha centrado en “No Feelings”, una canción más tranquila, pero en la que participa Brendan Yates, el cantante de Turnstile, una banda que está en la cresta de la ola.

Pero no se trata de la única colaboración, en “Blood on My Blood” está presente la vocalista y bajista de Rainer MariaCaithlin de Marrais, quien también procede de la escena emo y con quien han compartido por muchos años; además, participa Wisp (Natalie Lu), que suma su voz a las estrofas de “Wake Her Up”, que es llegadora y delicada a la vez.

Habrá quien encuentre LP4 como un trabajo algo intrincado… es cierto que hay pasajes cercanos a The Smile, pero esto se equilibra con unas letras que se debaten entre la duda y el arrepentimiento permanente… todo indica que sus protagonistas reculan constantemente de lo que hacen y cambian de decisión.

American Football incorporaron sintetizadores y vibráfono a la mezcla, para especular luego sobre las pasiones y derrotas de la vida adulta… resultan tan poliédricos como la vida misma… por lo que es importante dejar que el disco vaya fluyendo por nuestros sentidos poco a poco… hay emoción, hay instinto y mucha estirpe musical… sentimientos reales y mucho oficio… con eso me basta y sobra.

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Juan Carlos Hidalgo

Juan Carlos Hidalgo

Embajador de Tuzolandia por el mundo. Su novela más reciente es 'Ya no más canciones de amor' (Ed. Gato Blanco). En Marvin, coordina las colecciones 'Rock para leer' y 'Tinta sonora'. Forma parte de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica (REDPEM). Su libro más reciente se titula 'Una ópera egipcia', poemario a partir de un álbum de Los Planetas.

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