Algiers: El evangelio según el post punk
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Al mencionar al Evangelio en el título no se trata de aludir al texto bíblico sino al género musical que acompaña los ritos religiosos de las comunidades afroamericanas en Estados Unidos; ya que si tuviéramos que vincular a el disco de Algiers con las sagradas escrituras no lo haríamos con el apartado que da cuenta de la creación, sino que tendríamos que remontarnos al Apocalipsis, dado el clima que priva en el mundo en este preciso momento.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Pero tenemos que privilegiar, antes que nada, el impacto que produce el Gospel cuando se junta con la tensión post-punk y ello es lo que caracteriza al grupo de Atlanta, Georgia. Dicha fórmula se mantiene intacta en el tercer disco de Algiers, cuyo nombre mismo da para pensar en la fatalidad y la devastación; There Is No Year (Matador, 2019) extiende el concepto de No Whereland (un No lugar) y lo aplica a un “No año”. Todo indicaría que ellos nos hacen mirar hacia el tablero internacional de los acontecimientos, y ello es cierto en parte, aunque hay que decir que el origen de todo este entramado es más bien literario (¡Y por partida doble!).

Porque resulta que Franklin James Fisher, conductor y voz del grupo, es un apasionado tanto de los libros como de la escritura, y de ambas ha tomado elementos para componer estas 11 canciones. La prensa insiste en vincular a estos temas con la política internacional, la crisis ecológica y las epidemias, pero lo cierto es que el punto de partida es una novela de estructura fragmentaria y múltiples recursos narrativos que se publicó en el 2011.

There Is No Year es una obra del escritor norteamericano Blake Butler, que cuenta la historia de una familia que al mudarse a una nueva casa es atacada con brutalidad por manifestaciones de actividad paranormal, que van de una invasión de insectos a un canal porno sintonizado a perpetuidad en la televisión.

Los recursos narrativos a los que acude el autor incluyen entrevistas, monólogos e incluso estrofas que semejan una poesía libérrima, y esto conecta con otra faceta de Fisher, la de escritor de poesía. Por si no fuera suficiente con lo que tomó de tan alucinante novela, completa las letras del disco con partes de Misophonia, un poema de largo aliento de su autoría.

De esta manera se cercioró de que el discurso fuera potente e interesante, para posteriormente depositar las piezas compuestas grupalmente en las manos de dos productores: Ben Greenberg y Randall Dunn, este último ha colaborado con Sunn O))) y Marissa Nadler.  El resultado es una música caracterizada por el nervio, los sintetizadores crepitantes y una enorme capacidad para generar una sensación de angustia en la gente. Muy probablemente sea “Dispossession” la canción que con mayor contundencia refleja las intenciones estéticas de la banda; el cantante increpa, arenga a quien lo escucha, mientras que los coros levantan una épica que potencia la emoción y la lleva un paso adelante.

Si en sus dos discos anteriores el enfoque está dirigido hacia lo público, es evidente que esta es una obra más orientada hacia aspectos íntimos. Retoma lo claustrofóbico de la novela y una parte elegiaca, muy probablemente proveniente de ese extenso poema que también lo alimenta.

Algiers es un grupo impactante; en modo alguno deja indiferente a quien se acerca a ellos. Quizá en el presente estén cosechando los frutos de una cosecha sonora que TV on the Radio no regresó a recoger, ya que además poseen un directo por demás contundente.

A lo largo de There Is No Year se acude a la imagen del fuego; quizá la banda desea que se produzca ese espectáculo ígneo, tal como lo vaticinan en “Wait For The Sound”: “Streets are raining fire/We’ll be gone now any day”, mientras que en “Dispossession” anuncian que Norteamérica está en llamas y no tarda en llegar una ansiada libertad. Aunque se nutran de la literatura, no dejan de aludir a sus temas recurrentes (que implican inmersión social). Lo mejor es que la combinación de ambos entornos es incendiaria.

Es así como Franklin James Fisher cuenta su propio Evangelio, es un poco profeta, y cruza al post-punk y la electrónica chirriante con el Gospel. En suma, en esta tercera incursión discográfica de Algiers el infierno no sólo se concentra en plazas públicas y edificios corporativos y gubernamentales… aquí hay una extensión hacia lo profundo de casas embrujadas que no son sino prolongaciones de nosotros mismos.