Adriana Gómez camina de un lado a otro, se desenvuelve en el espacio de la galería Art Latinou dialogando con una persona, en seguida con otra, luego un grupo más grande. Es una gran orquestadora. El motivo de toda la gente reunida es la inauguración del artista Rodrigo Palma. Comienzo a hacer algunas preguntas, se torna imposible concentrarnos, el evento está desbordado, mucha gente, mucho movimiento. La corriente se la lleva hasta desaparecer entre la multitud.
Un par de días después la veo ya con la calma de la mañana y, seguramente de la satisfacción del logro de hace unos días.
-Dime Adriana ¿Cómo surgió Art Latinou?
El proyecto lo empezamos a pensar a mediados del 2018, la primera exhibición fue en el Seminario de Cultura Mexicana a principios del 2019, de ahí varias exposiciones colectivas, y solo hasta el 2022 se abre el espacio físico. Digamos que en 2019 manteníamos un formato más digital. Queríamos ser la primera plataforma que promoviera arte latinoamericano a nivel digital. Pero hasta hace poco logramos este espacio físico con un formato tradicional, es decir, participamos en ferias, subastas, exposiciones cada mes o cada bimestre. Digamos, ha sido una búsqueda, porque yo no vengo -tradicionalmente hablando- del mundo del arte, tampoco tengo socios. El proyecto nace por una curiosidad mía desde muy joven. Cuando viajaba antes -yo hacía modelaje- y en mis viajes como modelo veía una carencia de arte latinoamericano en los museos, como que todo estaba muy eurocentrista, faltaba esa contemporaneidad. Hoy en día definitivamente ya es algo diferente, pero para 2018 me parecía muy interesante que una plataforma reuniera todos estos talentos latinoamericanos.
Para mi es muy importante que la gente comience a coleccionar el talento de acá de latinoamérica y que vea que el nuevo sueño no es americano sino latinoamericano. Sé que es complicado en latinoamérica, en ocasiones, el mercado del arte. Lamentablemente hay en este caso otras necesidades más allá del arte, pero creo que se puede hacer mucho todavía y cada vez va creciendo más la necesidad de coleccionar arte.
-¿Cómo fue el proceso de transición del modelaje al mundo de la curaduría? Quiero pensar que antes estabas más frente a una cámara, y en este caso con la galería toca estar más tiempo detrás de una operación curatorial.
Creo que en todo aquí hay un punto en común que es la belleza, soy una admiradora de la belleza y creo que ambas tienen relación en lo visual. Por otro lado, a mi siempre me encantaron los negocios, de hecho soy ingeniera industrial y tengo un master en marketing. El tema del modelaje se dio por así decirlo, mi fisionomía, pero fíjate que justo esta transición fue en su principio difícil por mucho sabotaje de la gente que decía ¿y qué hace una modelo en estos temas del arte? pero eso me hizo definitivamente tomarme en serio mi papel y estudiar más. De hecho tuve mucho la compañía y apoyo de un gran curador y semiólogo como Luis Ramaggio.. Él me ayudó a desarrollar el nombre de la galería, por ejemplo. Incluso en cada parte que se ha desarrollado en Art Latinou, actividades, ciclos, él ha estado presente. Él va a hacer la expo que viene pronto en septiembre y de igual modo la última que cierra el ciclo de exposiciones de la galería sobre Rodrigo Ímaz.
¿Qué me puedes decir de la exposición de Rodrigo Palma?
Esta exposición se titula “Lo que queda cuando baja la marea” y es la primera con un enfoque fotográfico, pero vas a encontrar obra intervenida, ensambles, arte objeto. Invitamos a Luis Perea a que nos hiciera los textos curatoriales. Es un reto porque el fuerte de la galería no es fotográfico pero no podemos pensar el arte latinoamericano sin fotografía. Ahora bien, más allá de ponerle una categoría “esto es fotografía” nosotros las vemos como intervenciones plásticas. En cuanto al enfoque de las piezas, estas muestran la relación que el artista tenía con su abuela, una gran pintora. El artista le daba las fotografías a su abuela y ella le ponía la pintura. Esto nos gusta mucho hacerlo en la galería, hacer experimentación. Por ejemplo, de este lado -Adriana señala una pared de la que cuelgan papeles-, puedes ver el proceso de elaboración de estas piezas a partir de los bocetos, algo que muy pocas veces ves en una exposición.
Adriana ¿Hasta cuándo estará abierta la exposición?
Hasta el sábado 23 de agosto. Además tendremos un programa público que la gente puede ver en redes sociales. Va a haber un taller donde el artista pide que traigas una foto y acá en la galería pueden intervenirla. Habrá recorridos, visitas a su estudio, y para todo esto deberán hacer reservación vía instagram. Y como dice el curador, aquí la fotografía no es registro, es roce, hay mucha intimidad, hay una cosa rica ahí que les invito a que la exploren porque si yo se las cuento no vienen (risas)
Para Rodrigo, la imagen es un testimonio material de todo lo que existe y “quiere” ser percibido. Además del registro inteligente de las cosas, su trabajo se concentra en la revelación visual de aspectos y elementos que –aunque están ahí– pasan desapercibidos. Texturas, planos, gestos momentáneos, distorsiones y demás atributos del movimiento, son parte de su búsqueda visual.
Dentro de su práctica, la imagen constituye un lenguaje absoluto y transformativo. A partir de la fotografía y la pintura, su trabajo ha ido integrando técnicas y sistemas compositivos para alcanzar acercamientos más agudos en lo observable. Mira a los seres mirar y concluye que la imagen, en todas sus formas, determina la forma en que vivimos o habitamos los espacios.
No es un documentador: se dedica a registrar los fenómenos de la imagen. Sus piezas son tratados-momentáneos que revisan la circunstancialidad visual de las cosas, los lugares y las personas. Trata de alejarse del tradicionalismo visual, y de explorar otras perspectivas, otras proporciones. A veces indaga en la secuencialidad, otras en la masa, otras en la distorsión. Sus reflexiones creativas no son verbales; más bien, sostiene un diálogo plástico-geometrizante con lo que le rodea. No importa si es piedra, persona o sentimiento.
Su trabajo ha sido expuesto en París, Los Ángeles y en múltiples espacios culturales y expositivos en México como Museo de Arte Contemporáneo, Museo Tamayo, Museo Kaluz.
Ha recibido apoyo y reconocimiento de diversas instituciones públicas y privadas, con reconocimiento y premios del International Foto Award won in 2009, 2010, 2011, 2021, 2022, and 2023 Tokyo Foto Awards won in 2022 and 2023, Budapest Foto Awards won in 2020 and 2023, Black And White Spider Awards won in 2022, Exposure One Awards 2024, 2025, One Shot Photo Contest 2023.









