El  jueves 20 de enero los científicos encargados de manejar el reloj del fin del mundo (Doomsday Clock) comparecieron para dar a conocer que se mantiene a poco más de minuto y medio del colapso final debido a que prevalecen los mismos factores de riesgo: las armas atómicas y biológicas, el cambio climático, la pandemia.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

A los que hay que sumar otro elemento determinante: la desinformación. Todo ello confluye en que permanezca en el mismo lugar en que fue colocado hace justamente hace un año, según lo determinaron los científicos atómicos que participan en dicho ejercicio y para quienes seguimos: “atrapados en un momento particularmente peligroso”, como especie.

Las primeras reacciones mediáticas se han encaminado hacia que al menos no hemos avanzado de un año al otro. Para Sharon Squassoni, miembro del equipo editorial del Boletín de Científicos Atómicos, organismo que maneja esa cuenta simbólica, la humanidad transita un momento en el que no hay estabilidad ni seguridad.

El reloj del juicio final se localiza en la Universidad de Chicago y fue una iniciativa que comenzó en, 1947 y que fue incrementando su importancia con la guerra fría. Al día de hoy se trata de un indicador internacionalmente reconocido para evidenciar el estado en que se encuentra el mundo y su vulnerabilidad.

Recuérdenlo, nos encontramos a 100 segundos del colapso.

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