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70 000 Tons of Metal: 60 bandas en directo, en un crucero por Nassau (¿te imaginas ahí?)

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En una llamada telefónica un amigo preguntaba: “¿será que México vuelva a tener festivales masivos tipo Open Air (al aire libre)? La referencia es que sean tipo Wacken. La respuesta tiene truco, es necesario que se combinen varios factores, porque las experiencias y recuerdos que tenemos son ambiguos cuando menos. Lo que si hay son alternativas, y una de ellas, como ha pasado muchas veces, es viajar. No solo eso, una de las alternativas que existe desde 14 años atrás es un crucero. Específicamente, un festival llamado 70 mil Toneladas de Metal (70000 Tons of Metal) que en varias ocasiones ha pisado suelo mexicano, concretamente, en Cozumel.

El creador del concepto es un promotor suizo llamado Andy Piller, una persona que visualmente tiene pinta de metalero, pelo largo, camisa, pantalón y zapatos negros, pero uno nunca sabe, así que le pregunté cuál es su historia como metalero, porque, lo es, ¿o no?. “Sí, sí, lo soy, ¿sabes? Si no, ¿cómo podría…? Diría que quizá no soy un fanático tradicional, pero sin duda me gusta la música; no habría llegado a esta idea si no me gustara. Puedo contarte una anécdota curiosa sobre cómo llegué al Heavy Metal. Tengo un hermano seis años mayor. Yo era pequeño, él tenía 12 o 13 años. En aquella época, le gustaba mucho el Heavy Metal, más los clásicos: Iron Maiden, Scorpions, Judas Priest, ese tipo de cosas. Casi cada semana, llegaba del colegio con un disco nuevo y jugábamos a este juego en el que él ponía un disco, me ponía los audífonos y yo tenía que calificar cada canción. Por supuesto, esto tuvo un efecto muy duradero en mí, así entré en el mundo del Heavy Metal”.

Andy, como ya quedó establecido es promotor. En Sangre de Metal hay una pregunta recurrente durante entrevistas:¿ves futuro para el metal o es cierto que una vez que perdamos a los Maiden y Priest, desaparecerá? Parecía interesante conocer la opinión de alguien que año con año debe curar un cartel que literalmente no le quede grande el barco pero que tenga suficientes atractivos para el público. “En realidad, hay dos respuestas a una misma pregunta. Primero quiero hablar de si sería posible llevar a algunas de las bandas más grandes al 70 Mil Toneladas de Metal o en un crucero en general, y la respuesta es que sí pero cambiaría por completo el concepto, porque si contratáramos a una de estas superestrellas, consumiría casi todo el presupuesto destinado al talento, porque el barco tiene aforo limitado, así que tenemos una cantidad limitada de dinero para los artistas, y si invirtiéramos el 80% del dinero en una sola banda, sería diferente. Entonces habría lo que conocemos como un cabeza de cartel. Siempre digo que, aunque hemos tenido bandas muy grandes como Nightwish, Sabaton, Kreator, Sepultura, etc., a bordo, siguen siendo una entre muchas. No son los cabezas de cartel. La idea es que 70 Mil Toneladas de Metal es el cabeza de cartel, y si ves también en nuestra publicidad, todos los logotipos de las bandas tienen el mismo tamaño, lo que refleja un poco el concepto del festival. Creo que todos somos iguales, ¿no? Así que no hay zonas VIP ni tratos especiales.

Celebramos esto desde el principio, cuando la gente llega a la terminal, al puerto, no importa si eres el cantante de la banda más grande a bordo o si eres un pequeño huésped en un camarote interior para cuatro personas en la cubierta dos. Pasas por el mismo control de seguridad, por el mismo punto de facturación, y es difícil de explicar cuando nunca lo has vivido. Algo ocurre cuando la gente sube al barco por la pasarela. En su subconsciente, no solo los artistas, sino también los fans, se dan cuenta de que todos estamos en el mismo barco, en el sentido literal de la frase. Así se desarrolla este respeto mutuo entre fans y artistas, y viceversa. Otra cosa que nos distingue es que normalmente, en un concierto tradicional esperas en la entrada tras bambalinas para que salgan las bandas. Tienes cinco segundos para tomar una selfie o pedir un autógrafo, y luego el artista se va. En el barco, todos están ahí, no pueden irse. Así que durante cinco días, durante cuatro noches, estás en el mismo barco con todas las bandas. No hay backstage, no hay VIP, están todos alrededor. Los fans cenan en la misma mesa con estas bandas. Se sientan en los mismos bares. Son como una sola familia. Esto probablemente no funcionaría si tuviéramos un Iron Maiden o un Metallica. Porque entonces, 3000 fans se centrarían en una sola banda”. 

Hasta ahora no ha contestado la pregunta. Él suizo, yo mexicano, nuestra charla en inglés, que por más que lo dominemos ambos, nos es nuestra lengua materna así que ciertas inflexiones, tonos, pueden cambiar el sentido de una frase, pero ¿qué importa?, lo que cuenta es muy interesante, lo dejo seguir… “Para crear esta atmósfera, pensé: ‘Quiero una proporción de diez a uno entre artistas y fans’. Una banda promedio tiene cinco músicos. Algunos solo tienen tres o cuatro, pero también hay bandas de folk metal que tienen siete, diez o doce. Digamos entonces que un promedio es de cinco. Al principio, el barco tenía espacio para 2 mil fans, así que para cumplir mi conteo estadístico necesitaba 200 músicos, lo que representa más o menos 40 bandas.

Ahora estamos en un barco más grande, con espacio para 3 mil personas, así que necesitamos 60 bandas, es decir, 300 músicos. Y esto crea un ambiente muy agradable, ideal para los fans y los artistas. Porque dondequiera que mires, hay un músico, un músico, un músico. Casi se vuelve normal. Luego te preguntas qué pasará cuando esas superestrellas se retiren, porque es algo normal en la vida. Todos envejecemos en algún momento, moriremos, ¿verdad? Esto es algo que también discuto con muchos colegas de la industria, con gente de discográficas, agentes de booking, managers, etc. Esa es la gran pregunta. ¿Quién será el próximo gran cabeza de cartel cuando los antiguos, los grandes, desaparezcan? Nadie lo sabe. Y a veces las cosas no salen como imaginas”.

Ahora sí, regresa solito a la pregunta original y agrega. “Creo que ciertamente hay artistas con el potencial de convertirse en las nuevas superestrellas en 10 o 20 años, y que ya son grandes. El futuro lo dirá. Pero a veces me preocupa que la presión sobre los pequeños artistas emergentes sea cada vez mayor”. Permíteme, querido lector, hacer un paréntesis aquí y desarrollar brevemente una reflexión, porque lo dice Andy es monumental: el futuro está en las bandas emergentes y, ¿cuáles son esas? Las de bar, las de tocada, las abridoras del concierto en tu ciudad, las que buscan un espacio para salir adelante, las que no apoyamos. Eso pasa en todo el mundo, pero en México, encima, las bandas deben lidiar con el malinchismo: no te apoyo porque eres mexicano, porque cantas en español y eso es de nacos, porque cantas en inglés que no es tu idioma y eso es de posers, porque seguramente en el fondo escucha Banda, porque me caes mal, porque yo también tengo una banda y no apoyo a nadie para que no me hagan sombre, etcétera. El mayor mal en México es el malinchismo, y lo vemos en todos los niveles, pero en la escena metalera es mucho más notorio. Cierro paréntesis.

“Las grandes bandas absorben buena parte del potencial, especialmente desde la pandemia. Los honorarios de los artistas se han disparado, por lo que cada vez es más difícil para los pequeños artistas emergentes ganarse la vida con la música. Es un problema general que veremos. Pero creo que hay bandas, es difícil nombrarlas, pero ya son tan grandes que podría creer que en 10 o 20 años reemplazarán a Iron Maiden o Metallica. Quiénes serán exactamente, nadie lo sabe. El tiempo lo dirá”.

El crucero ha tenido varios destinos, pero siempre tiene una misma sede de salida: Estados Unidos. Andy es europeo, tiene una perspectiva diferente del negocio de la música. Nosotros estamos tan cerca de ellos que a veces nos estorba, además ellos se creen el centro del universo en cuanto al Metal. Para ellos, si algo no ocurre en Estados Unidos, no ocurre en ningún otro lugar. Ahora, Wacken vendió parte del festival a una empresa estadounidense. Eso quiere decir que ahora ves cabezas de cartel como Papa Roach y ese tipo de bandas, pero la gente acude a ciegas al festival. Es decir, no importa el cartel porque eventualmente sabes que habrá lo suficiente para que te la pases bien, y lo que te venden es más la experiencia. Es algo típico de Europa pero con esta nueva participación estadounidense, esto ha cambiado. ¿Piensa él alguna vez observar más de cerca lo que ocurre en Estados Unidos? Porque ahí empieza el crucero. “Esta es una pregunta muy, muy interesante. Bueno, quizás ahora más que nunca. No quiero meterme mucho en política, pero las cosas son, digamos, interesantes y desafiantes. Quizás también para viajar. Quizás algunas personas ya no quieran viajar a ciertos lugares por alguna razón. Siempre he creído que nosotros, especialmente 70 Mil Toneladas de Metal, pero la escena metalera en general, somos una gran familia. Pensamos en grande. En nuestro último viaje, tuvimos gente de 81 países diferentes. Siempre lo llamo las Naciones Unidas del Heavy Metal en el Mar, y realmente lo es. Solo un tercio de nuestros asistentes son de Estados Unidos. El resto viene de todo el mundo. Por eso tampoco me centro tanto en un solo género. Mira el cartel de 2025, había más Heavy Metal Clásico. No había tanto Nu Metal ni Metalcore. Quizás teníamos más de lo que la gente asocia como Metal Europeo. Aunque también tenemos suficientes bandas estadounidenses de diferentes géneros. Realmente no creo que cambie el concepto general de 70, 000 Tons of Metal. Quiero que se sigan difundiendo todos los géneros, tener una audiencia global, eso es lo que lo hace tan especial: tener gente de todos los ámbitos. Esta es mi visión general, que incorporé un poco en mi evento. Todos somos iguales. No importa el color de piel, la religión, la orientación sexual, lo que sea en la vida.

La pregunta iba más por el lado de saber si siente presión por parte de la gente para informarles con tiempo cuál será el cartel. Al final quedó que no, aunque explicó más detalles de cómo funciona el crucero. “Al igual que Wacken, también tenemos un número muy elevado de huéspedes que repiten. Aproximadamente dos tercios de nuestros fans ya han estado antes. Por eso tenemos un programa de cruceros frecuentes. Si has ido tres veces, recibes la tarjeta dorada. Cuando acumulas diez veces, obtienes la negra, y ya son casi 300 personas con esta tarjeta de 10 veces o más. Muchos reservan aunque apenas conozcan una parte muy pequeña del cartel. Pero efectivamente es una de las peticiones, o mejor dicho, una queja, de mucha gente: quieren saber mucho más del cartel con mayor antelación. He avanzado un poco en esa dirección y este año me aseguraré de anunciar con mucha antelación una cantidad mucho mayor o una proporción mucho mayor de toda la oferta para que la gente sepa qué va a disfrutar realmente, para que no reserven a ciegas”.

La charla dejó aún mucho más que comentar, por lo que habrá por lo menos segunda parte. Por lo pronto, algunos datos importantes: 120 conciertos repartidos en cinco días y cuatro noches, con karaoke hasta el amanecer incluido. concurso de panzazos. excursiones en la costa, bares abiertos las 24 horas, los cinco días. El barco zarpa el 29 de enero a las cinco de la tarde, viaja a Nassau, en las Bahamas y regresa a Miami el 2 de febrero. Por ahora están anunciadas 51 de las 60 bandas que darán formal cartel. Destacan entre otras y en orden alfabético: Amorphis, que llega con un discazo nuevo bajo el brazo, Anthrax, Firewind, Gama Bomb, Heathen, Kamelot, Paradise Lost, Satan, Soen, Vader y Vio-Lence

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