Carta Editorial

 

La humanidad está obsesionada con el destino. La noción reconfortante y conformista de un camino más grande que nuestras pisadas, más firme que nuestra capacidad de tomar decisiones o –mejor dicho– de vivir con ellas. La fijación humana con el destino como fin inevitable e inalterable de nuestra vida. Al parecer el hombre encuentra un motor en esta idea del porvenir divino (en su acepción metafísica) o en el punto final de la curva del tiempo (el destino de nuestros trayectos), y prefiere enfocar su mirada en ella mientras camina un presente que no se molesta en ver. Este número de Marvin, por su parte, prefiere bajar los ojos, tomar una pausa y contemplar lo que pasa al intentar llegar al perpetuo destino; la vida misma desenvolviéndose en el camino.

Ahora, y después de la precisa licencia poética que me acabo de permitir, es importante considerar la literalidad de una idea como “On the Road” en la música. Las historias de las giras son la base sobre la cual las grandes bandas de rock de los últimos 60 años se han formado. Entre autobuses, aviones, escenarios, groupies, drogas, muertes, épicas presentaciones y un galones de dorado combustible, se encuentra esa cosa abstracta que podríamos denominar como la esencia del rock. La sudada, apretujada y siempre en movimiento parte de la historia de la música que sólo se puede trazar o medir en Km/h.

Entonces, es correcto suponer que dentro de estas páginas no hay carencia de historias de tours, desde la crónica de Enrique Blanc a propósito de todo lo que pasó cuando algunas de las bandas más importantes del rock en español coincidieron en autobuses recorriendo EUA (dentro de la legendaria Watcha Tour 2000) hasta siete anécdotas saturadas de suerte, tragedia, sexo, alcohol y ego que se desprenden de los trayectos de bandas como U2, Metallica, La Barranca, Led Zeppelin y más.

Así,  mientras la lluvia y el viento pintan paisajes húmedos y efímeros en el parabrisas, avanzamos en las páginas. En portada, y con la ayuda de esa particular sensación de nostalgia que sólo provoca recorrer un largo trayecto acompañado de música, repasamos con Zoé casi 20 años de historia, hasta diseccionar los primeros pasos de su nuevo disco Prográmaton. También nos damos la libertad de lamentarnos  acompañados de lo nuevo Drake, y detenernos en la orilla del camino a rendir respetos en el altar de Arcade Fire y su  hermoso, retro-futurista y posmoderno Reflektor. Charlamos con Cults, y nos vamos de Los Ángeles a Canadá en busca del FYF  y Osheaga, respectivamente, para terminar en algún misterioso punto de la carretera a Toluca (cubiertos de lodo) en Ceremonia.

Tenemos 10 libros para acompañarnos en este trayecto, discos nuevos y la contemplación del vacío absoluto, aterrador y sublime que la cinta Gravity de Alfonso Cuarón pretende plasmar en nuestras mentes. 88 páginas, 88 escalas y una revista hecha para disfrutarse en el camino, ya sea el de nuestros destinos cotidianos, o (viéndolo en macro) el de nuestro pasos por la Tierra.[m]

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