Sólo sus amigos más cercanos lo llaman Emilio, el resto lo reconoce como Racca, el apelativo con el que acumula miles y miles de reproducciones en las plataformas de streaming desde hace apenas tres años, todo gracias a un puñado de composiciones que “vienen de mis valores, de mi consciencia”, según el mismo adolescente afirma. Y se refiere a temas que nacieron en la habitación de la casa de sus padres, allá, en su natal San Luis Potosí, cuando la vida consistía en admirar el atardecer con los amigos, escuchando freestyle sobre la patineta. Hoy, el músico habla de las composiciones que concentra en el EP Si mañana me muero me voy contento, donde advierte que, pase lo que pase, se la ha pasado bien mientras avanza hacia el futuro, haciéndolo siempre lo mejor puede.

Emilio tenía quince años de edad cuando dio a conocer “Sexto sentido”, una canción que grabó en su habitación apenas ayudado de su computadora, usando su propio colchón como único acondicionamiento acústico. “Fue el 18 de mayo de 2024. Yo tenía quince años de edad. Lo recuerdo como si fuera ayer porque a partir de entonces todo ha pasado muy rápido. No estaba listo para este boom. Todos me empezaron a buscar cuando no tenía ni idea de cómo era la industria musical”, explica el músico, quien para entonces rara vez publicaba algo en Instagram, donde contaba con muy pocos seguidores. “Iba entrando a la prepa, no muchos me reconocían porque en redes no mostraba mi cara. Fue hasta el último semestre que todo cambió. Ahora, cuando menos me lo espero, llega alguien y me pregunta si soy Racca. Me gusta que eso pase”.

Y cómo no iba a ser reconocido en las calles. A la fecha, “Sexto sentido” cuenta con más de 50 millones de reproducciones en YouTube y Spotify. “Muchas veces no dimensiono cuánta gente me escucha porque sé que los números te pueden volver loco y, hablando como artista, los números son lo que menos debería importar. A mí, lo que me interesa es que mis canciones me hagan sentir, aunque pocos las conozcan”, señala el potosino. Sin embargo las expectativas alrededor de Si mañana me muero me voy contento son altas. Poco importa que el EP aloje seis tracks que a su mismo autor le cueste trabajo categorizar: “ni yo mismo sé qué hago. Me parece que soy un rapero que busca experimentar. Catalogaría mi música como alternativa, pero con esencia de rap”, señala al respecto el también productor.

¿Cómo fue que te convertiste en 008RACCA y qué costumbres dejaste atrás al alejarte del nombre de Emilio?
Soy muy fan de Canserbero, él es para mí una influencia muy grande, su música me ayudó mucho en algún momento, en especial una canción, “De la vida como película, tragedia, comedia y ficción”. La melodía del sample de ese tema está inspirada en el canto de un ave que se llama Moho Braccatus, y de ahí me quedé con Racca. Nací en 2008, de eso viene el 008.
Antes me juntaba con skaters; ahora ya no me da tiempo de practicar el skate y además a mi patineta se le jodieron los rodamientos. Hay un skatepark más o menos cerca de la casa de mis padres y hubo una temporada en la que todos los días nos íbamos a patinar, toda la tarde, hasta la noche, yo y mis amigos. Una temporada muy bonita porque así llegó el rap a mi vida, por la calle, por mis amigos de la primaria. Luego un primo me enseñó el freestyle: un parteaguas. Pensaba que ahí estaba mi pasión, pero luego escuché a Gera MX, Santa Fe Klan y Neto Peña y me dediqué a escribir canciones.
¿Aún vives con tus padres, en San Luis Potosí? ¿Qué tanto les debes para estar donde te encuentras?
Sí, todavía vivo en la colonia Genovevo Rivas Guillén. Tengo planes de mudarme, aunque no pronto; buscaré independizarme, tener mi propia casa para apoyar a mis papás, para convertirme en una fuente de ayuda para ellos, porque han estado conmigo siempre. Mi madre fue quien más influyó en mis gustos musicales, todo el tiempo bailaba y cantaba; me enseñó a seguir el ritmo. Ella escuchaba norteñas, cumbias y baladas, de todo un poco.
Por otro lado concuerdo con mi papá cuando me dice que es importante estudiar. Aunque a mí siempre me cayó mal la escuela, especialmente la secundaria, la cual cursé durante la pandemia. Entonces estaba desanimado, todo lo reprobaba. Hoy en día no creo que la escuela sea mala, sino que uno mismo puede encontrar el conocimiento por otros lados. Aprender es aprender, no tiene que ser en una escuela, ya sea pública o privada. Uno sólo tiene que estudiar lo que le gusta. Desde la secundaría ya me quería salir de la escuela, afortunadamente mis padres no me lo permitieron. Acabé la prepa. ¿La universidad? Le dejaré pendiente por ahora.
En “MOV00445” pareces dirigirte a tus contrincantes raperos cuando dices: “les está dando cátedra un menor de edad”. ¿Cómo llegaste a tal conclusión?
Esa frase era la única parte de la canción que pensaba quitar, porque el resto es hablar de humildad, de respeto. Lo de “les está dando cátedra un menor de edad” me hacía ruido pero al final lo dejé y a la gente le gustó mucho. Soy una persona observadora. Mi ego, para bien y mal, me ha hecho ver cómo personas más grandes que yo la están regando y, pues, solté esa frase; aunque sí, pensé quitarla para no verme mamón. Siempre supe que tenía algo que mostrar, mi talento. Siempre tuve esta hambre, la de enseñar mis cosas. Y con el paso del tiempo he ido reafirmando que la música es lo mío, poco a poquito.
Para despedirnos, cuenta sobre el título del EP. Si mañana me muero me voy contento. Eres muy joven para pensar en la muerte, ¿no crees?
Mis padres me preguntaron qué onda con eso. Creían que me quería suicidar. Pero todo lo contrario. De lo que hablo es de estar agradecido a diario, de que morir contento significa que todo lo hecho, en su momento, me ha hecho sentir pleno. Para mí, se trata de vivir bien conmigo mismo todos los días; de perdonarme, porque sólo así me podría ir contento. Esa es mi mentalidad. Tengo muchas cosas por hacer, lo sé, soy muy joven, tengo enfrente un recorrido inmenso; sin embargo si mañana me muero lo haría sabiendo que ya conseguí mucho… y además me divertí.
*También te puede interesar: Ca7riel y Paco Amoroso: Del Tiny Desk a la terapia espiritual inmersiva






