What the hell am I doing drinking in Narvarte at twenty-six?

La CDMX tiene el poder de transportarte a otros lugares, solo tienes que fijarte en cada uno de sus increíbles detalles

#MarvinCDMX

Un texto de Itzel Rojas

¿Ubican las palmeras que están como formadas sobre un camellón en la Narvarte?, hablo de Diagonal San Antonio, pero en realidad están por todos lados. Cuando trabajaba en esa calle solía asomarme al balcón, ver hacía arriba y escuchar “Drinking in L.A.” de Bran Van 3000. Con este ambiente perfectamente pre-fabricado por la primavera y la música, imaginaba que estaba en Los Ángeles, luego me servía un poco de mezcal y la fantasía se hacía casi real. Con excepción, claro, de que en aquella Ciudad seguro que no es fácil conseguir un poco de mezcal.

What the hell am I doing drinking in L.A. at twenty-six?

En ese entonces tenía yo 23 años, me prometí estar allá a los 26, tengo un año para lograrlo. Hace poco que apareció el delirio de poner replay una y otra vez a esta canción. Fue porque la última vez que lo vi me dijo que se iba de vacaciones a Los Ángeles. Ese mismo día me propuso, también, comenzar una relación a escondidas de nuestras respectivas parejas. Le dije que no. Al día siguiente me enteré que emprendió ese viaje junto a su novia. Celebraron su segundo aniversario.

But we did nothing, absolutely nothing that day

Su novia trabaja en Polanco; las palmeras que hay sobre Masaryk -igualmente- siempre me recordaron a Los Ángeles. Yo también trabajaba allá hace dos años, la ventaja de ser chilango es que sí o sí, siempre terminas recorriendo toda la CDMX . En esa época sólo tenía que mirar hacía arriba para imaginar que estaba caminando hacía otro lugar. Entonces me mentía que no caminaba al trabajo, sino a una playa, la que fuera. Así aprendí a hacer entrañable las caminatas matutinas.

We had the conclusion and I guess that’s something

El último día que lo vi no estábamos en Narvarte ni en Los Ángeles ni en Polanco, concretamente estábamos en Lindavista, pero mentalmente no estábamos llegando a un lugar. Las palmeras aparecían repetidamente una y otra vez en mi cabeza. No había dirección alguna, nunca la hubo. Dijimos que seríamos amigos, ¿por qué será que siempre les creo cuando me dicen que no me van a dejar de hablar? Después nació en mi la urgente necesidad de mandarle “Drinking in L.A.” mientras él estaba en el “lugar más feliz del mundo”. Tuve que aguantarme las ganas. Él ya estaba escuchando “No more parties in L.A.” de Kanye West.

Still I need a fix

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