The Plague Dogs: la prima mala onda de Isle of Dogs

TXT: Toño Quintanar

Con el reciente estreno de la encantadora Isle of Dogs, a más de uno se nos vino a la mente otra producción la cual, haciendo uso de una trama bastante parecida, nos recuerda que los canes –esos fieles compañeros que serían capaces de dar la vida por nosotros- muchas veces sufren un destino verdaderamente descorazonador. Estoy hablando de The Plague Dogs (1982), filme dirigido por Martin Rosen el cual podría definirse como uno de los trabajos audiovisuales más depresivos jamás creados.

Al igual que la antes mencionada cinta de Wes Anderson, este trabajo nos instala en un contexto donde los perros se transforman en las víctimas por excelencia de una serie de acontecimientos que se encuentran estrechamente relacionado con ese sistema arbitrario que los seres humanos nos hemos encargado de erigir sin pensar en el resto de las especies. Sin embargo, existe una diferencia decisiva entre ambos trabajos: mientras Isle of Dogs nos ofrece un contexto plenamente fantástico, The Plague Dogs le arroja al espectador un trémulo referente de lo que muchos animales han sufrido a lo largo de la historia de la ciencia moderna.

Valiéndose de los fulgores más desoladores de la animación en segunda dimensión, Rosen nos presenta a dos entrañables personajes cuya increíble personalidad nos atrapa desde los primeros minutos.

Rowf y Snitter son un par de perros de laboratorio quienes, tras huir del terrible maltrato que viven día con día –ambos son los sujetos de prueba de experimentos francamente vomitivos-, dan por iniciada una trepidante huída que habrá de ponerlos en contacto con múltiples peligros y tragedias.

El desenlace de esta cinta es, por mucho, uno de los más desgarradores jamás filmados; misma situación que se debe en gran medida a esas potencias dramáticas que Rosen supo adaptar de la novela original de Richard Addams.

Sin duda alguna, una cinta cuyo poder reflexivo ayudó a que la sociedad de su época pusiera especial atención en una serie de prácticas detestables que, por aquel entonces, aún eran bastante comunes.

 

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