Reseña: Los Blenders “Chavos Bien”

Tigre Discs, 2015
Una reseña de Lisset Montes

[7.6]

 

Equis, no sólo somos chavos; somos chavos bien. Nuestras drogas y nuestra fiesta no suponen un dilema moral ni mucho menos económico, no necesitamos sacrificar unas cosas por otras, nosotros podemos tenerlo todo. Somos la nueva generación post-adolescente difícil de sorprender y tolerante a casi todo: al romance sin amor, a las drogas suaves, a la fiesta y al trabajo de oficina; pocas cosas sorprenden y pocas cosas pueden gustar.

Los Blenders pertenecen a una tribu sin pudor, ni karma, ni consciencia que acata las mínimas responsabilidades sociales y, sencillo tras sencillo, suman adeptos a su clan. Grabado en la casa de Guillermo Mancebo (baterista) donde cada ensayo se vuelve una fiesta local, Chavos Bien es el esperado material de larga duración que trajeron para nosotros después de generar tanta expectativa con los videos psicodélicos que acompañaban a cada sencillo. Después de Oye (su EP debut), la banda hacía ruido por ratos, y por ratos se mantenía en perfil bajo mientras preparaba su primer disco y se enfrentaban a los retos de convertirse en adultos: graduarse de la carrera, conseguir un trabajo y desprenderse del nido.

los blenders

Lo que pareciera en un principio una parodia, a lo largo de las ocho canciones que componen Chavos Bien, se convierte en el desarrollo de un concepto que habla en unas partes sobre la apatía a la vida ordinaria y el rechazo al concepto social de madurar, y en otras sobre pasarlo bien y abrazar las cosas simples y menos complicadas. Las drogas, como Los Blenders se han esforzado en hacerlo notar, se vuelven un elemento explícito pero no precisamente fundamental.

Básicamente, lo hicieron a su gusto y no por complacencias, mezclado por Alejandro Archundia (vocalista) y con el trabajo de Alain García (amigo de la banda) en la parte gráfica de la portada y la contraportada, nos traen un material que si bien, no es algo totalmente experimental, sí corren algunos riesgos auditivos. No se sumergen en el cliché de producir un Lo-Fi que abusa de las distorsiones de guitarra y los delays; más bien se las ingeniaron para crear una atmósfera de distorsión en el audio en sí, como un todo y no en ciertos elementos.

En ocasiones la guitarra abusa de su protagonismo, dejando –demasiado- en segundo plano al bajo que en realidad es el que refresca lo ácido y acelerado que pueden resultar las guitarras. A primera oída, parece que han encontrado una fórmula que les funciona y más o menos repiten en la estructura de sus canciones, pero es la voz de Archundia lo que finalmente les imprime personalidad a cada una de ellas; jugó un poco con la dicción y la entonación en canciones como “TJTQ”, que nada tiene que ver con el tono en el que canta “Amigos” y luego “Yo Soy Punk” se vuelve algo completamente diferente; se antoja que tal vez trasmitiera un poco más de la vibra cruda que trasmite en las presentaciones en vivo, sabiendo que son contextos totalmente diferentes. Es eso, el tono, que incrementa con los coros poco convencionales… si fueran un libro, cada canción sería un personaje diferente.

Si ya es romántico que sea su primer LP, lo es más que lo sea en vinilo: luego de las dos centenas prensadas, 50 son en acetato anaranjado transparente. Está editado por Tigre Discs (Barcelona), el cual se ha vuelto el abanderado para las producciones de otras bandas amigas de Los Blenders como Univers y Ave Negra. Así, su formato se vuelve más bien un capricho personal que una estrategia de venta.

Desde OYE, ya dejaban entrever su esencia irónica y sarcástica, sin embargo para Chavos Bien no sólo se reafirman, sino que se maduran bajo este concepto (¿es posible?) y se dan licencia de cantar con letras cada vez más explicitas y crudas. “Me cagas, te odio, te veo y me muero un poco, aunque abras las piernas, tú no vales verga ¿que no te das cuenta que eres una mierda?” es un extracto de “Solo”, canción que probablemente cualquiera de nosotros podría dedicar con mayor honestidad que cualquier otra canción de las que usualmente dedicamos. Sus letras sí tienen algo que decir, es cierto que no revelan el secreto de la vida, pero en un tono un tanto irónico y sarcástico nos hablan de sentimientos y emociones fácilmente identificables y sobre todo, que cualquiera de nosotros ha experimentado. Están pensadas, cuentan una historia. “TJTQ” sería la balada del disco que, muy a su estilo, nos habla de amor pero más bien del fruto de una experiencia y un lugar, más que de una persona en específico, luego viene “Amigos”, donde sí nos hablan sobre una persona en particular y describe una relación, tal cual de genuina amistad; sí con drogas entre líneas, pero el día de hoy ¿Quién no habla de eso?

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