Fotos Ceremonia 2017: cuando un festival resurge de las cenizas

TXT:: Pablo Pulido
FOT:: Arturo Lara

El pasado fin de semana, sucedió lo más inesperado que hayamos visto en la actual industria del entretenimiento: la repentina cancelación de Ceremonia a una horas de haber iniciado y su reprogramación un día después. No hay duda que sus organizadores (Sicario, 8106 y OCESA) son los nuevos héroes nacionales en la historia moderna de México.

Y es que ante todas las adversidades de producción, de clima, de talento y, principalmente, de audiencia, luchar por mantener en pie a lo que fue el evento del año hasta el momento, fue un verdadero acto de respeto.

Y claro que se sintió la ausencia de Beach House, MIA, Floating Points y Vince Staples, lo cual sólo motivo aún más al talento que se presentó en el #CeremoniaEnDomingo y que lo entregó todo para los sobrevivientes de ese “sábado maldito”. Lo que vimos este fin fue un ejemplo de cómo mantenerse fiel a una promesa.

Sin embargo, hubo un problema: el público. Y si bien, todos tenemos derecho a disfrutar de un concierto de la manera que queramos, debemos reflexionar acerca de hasta dónde llegan los límites de ese derecho. Y si hubo un respeto por parte de organizadores de hacer todo lo posible para seguir con Ceremonia –como ya lo mencionamos–, no se puede decir lo mismo de esas personas (y me refiero a gran parte de la audiencia) que sólo fueron a platicar hasta el punto en que no se escuchaba aquello por lo que fuimos: a vivir la música, porque fíjense que muchos fuimos a escuchar a Björk y no a ti platicando sobre cómo a tu amigo Iñaki casi le pasó lo mismo que a los accidentados en Reforma, esa vez que también iba manejando pedo. Todos tenemos derecho a descubrir a una artista, pero todo cambia cuando no te gusta, no te interesa y por ello, te la pasas hablando en voz alta sobre todo excepto lo que está sucediendo en el escenario, violando rotundamente el derecho del otro a disfrutar de ese concierto por el que también pagó, viajó y está ahí, viendo a su artista favorito.

Por otro lado, y ya hablando sobre lo que debemos hablar: la actuación de Björk. ¡Qué presentación tan más emocionante! El setlist elegido por la artista, el cual fue musicalizado por un ensamble de cuerdas mexicano y Arca, no pudo haber sido más idóneo. En la mente se quedará grabada esa versión de “Come To Me”, así como las interpretaciones de “Hyperballad”, “Mouth Mantra”, “5 Years” y “You’ve been flirting again” (que, por cierto, fue interpretada por primera vez en el tour de Vulnicura). Y, hablando desde una total perspectiva de fan, es triste ver que la creatividad en los beats del en vivo de Björk ha decaído rotundamente. Lejos ha quedado la elegancia musical del tour de Vespertine (a cargo de Matmos), la locura provocada por el Reactable en el tour de Volta o la ciencia aplicada en la gira de Biophilia; ahora sólo nos queda escuchar los mismos beats del estudio aplicados al en vivo, lo cual sorprende viniendo de Björk, una artista en constante reinvención… Por cierto, que esa versión tan alucinante de “Isobel” a cargo de Arca que Björk nos prometió, se quedó muy lejos de asombrarnos.

Ceremonia dejó muy en alto la vara al incluir a Björk. Ya veremos que nos tiene preparado el Corona Capital.

A continuación, las fotos de todo lo sucedido en #CeremoniaEnDomingo. No hay fotos de Björk, debido a que la artista no lo permitió.

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