Mogwai - el sonido sucio de un disco impecable

Por Arturo J. Flores

Antes de grabar Every country’s sun, el noveno álbum en su historia, los integrantes de Mogwai escucharon mucha música electrónica y góspel, géneros que a decir de su líder, el multi instrumentista Stuart Braithwaite, “nos inspiraron positivamente”.

“Una vez que entramos al estudio, ya no escuchamos música, porque nos concentramos demasiado en el trabajo. Pero antes sí, sobre todo aquello que nos influye a experimentar e ir en busca de sonidos nuevos”, explica en entrevista telefónica.

La banda escocesa actuará en México el próximo 6 de mayo, como parte de la gira de presentación de Every country’s sun. El concierto tendrá lugar en el Plaza Condesa.

–A mucha gente le gusta ir a conciertos para corear las letras de las canciones. En el caso de una agrupación de música instrumental como Mogwai, supongo que el intercambio de energía se da mucho más a través de los sentimientos.

–Definitivamente, porque nuestra música proviene del corazón, de una exploración interior. Se trata de aquello que nos mueve y que conecta con otras personas. Por ejemplo, lo que hace que conectemos con un país tan lejano al nuestro como México y que me hace muy feliz.

El más reciente disco de Mogwai está conformado por once canciones. Desde la primera, Covering, queda claro que al grupo le interesa sonar “sucio”; es decir, que aunque la música sea ejecutada de manera impecable en su fondo, en su forma permanece ese trazo humano que no se quiso eliminar digitalmente. Incluso, con audífonos, se puede percibir el paseo de los dedos por el mástil de la guitarra.

“Nos gusta que así sea, porque somos una banda que proviene de un tiempo en que no existía Internet, así que es importante que haya una atmósfera humana en lo que hacemos”.

Se trata del corazón

Pese a su carácter instrumental –y quizá debido a ese góspel que escucharon durante el proceso de composición– en uno de los tracks, 1000 Foot Face, existen líneas vocales. Otras, como 20 Size, caminan en una dirección mucho más ruidosa. Podríamos decir que sirve la mesa para darnos un atracón de show gaze.

Y una persona a quien ellos mismos le deben los resultados, es al productor Dave Fridmann, con quien trabajaron hace tres lustros en el disco Rock Action.

Stuart abunda, respecto a su trabajo con Fridmann: “Fue una experiencia desbordante, (Dave) muchísima experiencia, es un tipo muy sabio que supo cómo inyectarnos confianza, empujarnos para llegar a donde queríamos y aunque estuviéramos muy aislados del mundo, nos sentíamos sumamente relajados. De alguna forma todos eso se respira en el álbum”.

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