Jonas Bjerre, de Mew: “Nos enorgullece ser parte del soundtrack de vida millennial”

 Platicamos con el cantante de Mew, Jonas Bjerre, a propósito de la visita que el grupo danés hará a México el 3 y 4 de octubre para celebrar los 15 años de Frengers y el lanzamiento, el año pasado, del álbum Visuals 

Por Arturo J. Flores
Me fascinó la portada de Visuals, ¿en qué momento se volvieron tan importantes las imágenes al interior de Mew, además de la música?

Siempre han sido importantes. Cuando era niño, recuerdo haber visto El Submarino Amarillo con mi papá, la película en que se combina una increíble propuesta gráfica con la música de The Beatles. Todo está interconectado y eso representó una gran influencia para mí. Cuando empezamos la banda, un día estaba trabajando en una animación, como parte de mi trabajo, y de pronto me vino la idea a la cabeza: ¿Por qué no hacemos esto sobre el escenario, durante los conciertos?

Candy pieces all smeared out es mi canción favorita de este álbum, ¿cómo es que se animaron a tocar algo tan pesado?

Originalmente fue un experimento. Tenía en la cabeza ese riff tan pesado y quería utilizarlo para hacer algo muy provocativo. Tal vez surgió porque una de las influencias más fuertes que tenemos es la música ochentera que escuchamos en nuestra adolescencia. Se percibe bastante de esa música en esta canción, sobre todo en la forma en que combina lo heavy del coro con lo popero de los versos. Creo que es algo de lo más extraño que hemos compuesto, pero en un sentido positivo. De hecho, alguna vez le mostré la idea a uno de nuestros antiguos productores ¡y la odió con toda su alma! No me arrepiento, quedó muy cool.

A propósito, ¿por qué tomaron la decisión de autoproducirse?

Fue parte del experimento. Estuvimos de gira mucho tiempo con +-+- y aunque resultó en una experiencia muy divertida, cuando terminó pensamos que caeríamos en uno de sus períodos oscuros en los que dejamos de producir música. Veníamos de no sacar un disco en seis años entre No more stories (2009) y +- (2015), así que no queríamos que se extinguiera la llama creativa. Ya teníamos algunas ideas apuntadas y concluimos que no necesitábamos de opciones externas, deseábamos que el siguiente fuera un disco muy local, que todo se decidiera al interior del grupo. Pensé: siempre nos hemos encargado de realizar nuestros videos, nuestras animaciones para los conciertos, ¿por qué no ahora producir nuestro propio disco? Además, nos pusimos como meta terminar este disco mucho más rápido de lo que solíamos hacerlo.

Visuals es el primero disco después de que Bo Madsen abandonara Mew. ¿Cómo cambió las cosas un cambio en el line up?

Definitivamente cambió, aunque siempre hemos intentado cambiar la manera en que trabajamos y nos vamos acercando al resultado final. ¡Odiaríamos que todos nuestros discos sonaran exactamente igual! A veces alguien tiene escrita una parte y el resto colaboramos sobre ello; otras veces sólo palomeamos sin sentido en el estudio hasta que brota algo a partir de lo cual podemos trabajar y en otras, empezamos con una línea de piano y un fragmento de letra. Tal vez por eso nuestra música tiene esa amplia paleta de colores.

¿Hoy en día como lidian con la idea de no tener un guitarrista de planta pero sí guitarras en el disco?

Bueno, yo toco la guitarra y en vivo traemos a un guitarrista de apoyo (Mads Wegner). Este disco tiene un poco menos de guitarra que antes, porque quisimos explorar música de los 80 que no tenía tanta. Pero quién sabe, tal vez en el futuro hagamos un disco totalmente compuesto a partir de las guitarras.

Después de tantos años, ¿cómo definirías el ambiente en la sala de ensayos?

En lo general es muy positivo, aunque a veces es un poco frustrante cuando no encontramos el sonido que buscamos. Pero después de todo, nos conocemos bastante bien, así que diría que ensayar siempre es una experiencia muy disfrutable.

Learn our crystals es un track sumamente bailable, ¿les interesa la música de clubes de los 80?

Tal vez (risas), en particular fue una de esas canciones que me costó trabajo escribir. Llegamos fácil a la letra, pero la música no acababa de convencerme. Me gustaba mucho la progresión de las cuerdas, pero faltaba algo. Entonces llegamos a esa especie de percusión festiva, muy carnavalesca, y eso modificó completamente la canción. Fue culpa de Silas, ¡pero ignoro qué tanto le agrade la música de clubes de los 80!

En Twist quest hay un saxofón, ¿de qué forma se pueden añadir elementos a una canción y al mismo tiempo mantenerla sencilla?

Es difícil, pero lo intentamos de muchas formas. Creo que hubo un punto en este disco que queríamos meter demasiada información en cada canción, tal vez por eso cada uno terminó siendo más larga de lo que imaginábamos. Respecto al saxofón, los instrumentos de viento me fascinan, le inyectan vida a las canciones.

El primer disco de Mew, A triumph for man tuvo un tiraje de 2000 unidades. Actualmente, existen agrupaciones consagradas que imprimen un número similar de discos para venderlos como ediciones limitadas. ¿Crees que la independencia cambió para bien las reglas del mercado?

Hoy existe un escenario muy distinto a lo que había cuando empezamos. Ahora las bandas lo hacen todo por sí mismas, lo cual me parece positivo, pero si yo formara parte de un grupo nuevo en este momento, ¡no tendría ni la menor idea de por dónde empezar! Creo que aún hay algunas disqueras por ahí que se interesan por sus grupos pequeños, pero deben ser muy pocas.

¿Te emociona volver a México y en especial a tocar Frengers de principio a fin?

Siempre es especial. El tuyo es uno de esos países de los que no sabíamos qué esperar cuando fuimos por primera vez. Pero estuvo maravilloso: era increíble que se supieran las canciones y nos recibieran tan bien. Además, se trata de un disco muy especial que marcó nuestra carrera de muchas formas. ¡Será todo un placer!

Son 15 años de Frengers, ¿te enorgullece pertenecer al soundtrack de vida de la generación millennial?

¡Sin duda! Es lo que siempre anhelamos; que la manera en que ciertas canciones nos afectaron cuando éramos jóvenes, fuera la misma en la que nuestra música pudiera afectar a otros. No somos un grupo de canciones irónicas o sarcásticas, sino muy honestas y muy emocionales. Ser parte importante de la vida de alguien es el mejor regalo que como músico puedo recibir.

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