#EnMisTiempos - Teléfonos inteligentes para humanos estúpidos

#EnMisTiempos

Por Arturo J. Flores

Lo escribí en la crónica del concierto de J Balvin. Me sorprendió que entre los suvenires que se vendían afuera de la Arena hubiera pilas para celular. De diferentes diseños y colores. Y vaya que volaban.

Una vez dentro, en uno de los picos energéticos del show, fue el colombiano que animó a los presentes a encender los teléfonos. No la cámara, sino las linternas. De modo que aquel pandemónium reggaetonero se transformó en una traducción moderna del vetusto destello de los encendedores. Tengo que reconocer que lucía impresionante. Puede que no sea el primero, seguramente ya representa una tendencia.

Un día después, me encontré en Facebook con un video –grabado supongo con un celular– en el que Pau Donés interrumpe un concierto en Los Cabos para regañar a una fan que se intentaba hacer una selfie bajo el escenario mientras él cantaba.

“Señorita… un respeto, ¿no?”, dijo el español. “(…) No nos hagamos fotos, tiene usted ya bastantes”.

Opiniones van y vienen. Pero el líder de Jarabe de Palo engrosa una lista creciente de músicos que le han declarado la guerra a los teléfonos inteligentes.

Confieso que yo mismo lo hice en algún momento. En este mismo espacio escribí “Los grabadores”, una diatriba contra quienes se pasan el concierto con el brazo levantado filmando una película que –pensé, pero ya no estoy tan seguro–nadie jamás verá.

Al enojo de Donés, habría que sumar el de Corey Taylor. En 2016, el cantante le tiró de un manotazo el teléfono a un chico que aparentemente escribía en el teclado en medio de un concierto de Slipknot. Luego tuiteó (la madre de todas las incongruencias): “si van a textear, mejor quédense en casa”.

No nos detengamos a pensar que quizá el afectado pudiera ser CM y tuviera que trabajar aunque estuviera en el concierto (sabemos que esa profesión no admite descansos ni desconexiones) o que quizá estuviera escribiendo acerca de lo bien que se la estaba pasando (porque si se coló a las primeras filas, es casi seguro que le agradara Slipknot), pero hay que decir que el mismo Taylor es sumamente activo en sus redes. No hace mucho publicó los avances de su dieta y programa de ejercicios, además de la recuperación que ha experimentado de una lesión en el pie.

El argumento que otros artistas, como Björk o King Crimson, por mencionar a dos que han vetado los gadgets de sus actuaciones, y amenazado a quien los use con sacarlos de las salas, es que distraen a los ejecutantes.

Otros sencillamente pregonan como Adele un inspirador: “hay que vivir el momento”. ¿A nadie se le ha ocurrido que quizá así lo disfruten los que no lo hacen como nosotros?

Lo innegable es que casi todas expresiones anti-presente y anti-tecnología (incluida la mía, que defendía hasta hace poco sin ofrecer tregua) es que provienen de gente de más de 30 años. En ocasiones, de cuarentones, cincuentones, sesentones, at viejitum.

Porque no nos tocó crecer con ellos, pensamos que automáticamente los teléfonos están mal. Sin detenernos a pensar que están ahí, existe una generación que coexiste de manera simbiótica con ellos y que, pésele a quien le pese, no parecen que vayan a desaparecer en un futuro.

Hay quienes como hizo Saxon, un grupo británico de metal con más de 40 años de existencia, resolvieron que si no puedes combatir al enemigo, deberías unirte a él. O como establece Sun Tzu en El arte de la guerra: “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.”.

A la mitad de su actuación, el cantante de la agrupación, Biff Byford, sacó su celular del bolsillo y comenzó a transmitir, desde el escenario, un Facebook Live.

Ahora, con todo y el berrinche de Corey Taylor mencionado unas líneas arriba, Slipknot sí se valió en 2015 de los videos de los celulares grabados por sus fans para dar vida a un video en vivo correspondiente a un concierto en Red Rocks. Antes, en 2011, Dinosaur Jr hizo casi lo mismo… que 6 de sus seguidores lo filmaran –aunque cámaras provistas por el grupo– durante una actuación en Washington con el título Bug Live at 9:30 Club: In The Hand of the Fans.

No son pocos los artistas que se toman una actuación al final de su show con la audiencia de fondo. En YouTube se puede ver el video que Kendrick Lamar se hizo con el teléfono de uno de sus fans en Toronto y que sorprendentemente apenas tiene poco más de 218 vistas.

Indiscutible es que los Smartphones nos acompañan como una segunda alma. Que quedarse sin pila puede desencadenar un ataque de pánico para algunas personas. Y que además de ayudarnos a comprar productos, a ubicarnos, a comunicarnos, a escuchar música y hasta buscar sexo, se han convertido en compañeros inseparables en los conciertos.

Y ahora sé que sí, hay quienes vuelven a ver sus videos una y otra vez, para recordar, para volver a vivir. Igual que otras generaciones buscaban revivir experiencias a través de una fotografía.

A principios de los 90, los Tigres del Norte cantaron una de las primeros temas dedicados al celular, mucho antes de los smartphones. El coro repetía: “voy con mi celular en la mano, parezco romano de la antigüedad”.

Sigo pensando qué rayos quisieron decir.

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