#EnMisTiempos - Lo Vive y lo Latino, el balance

#EnMisTiempos

por Arturo J. Flores

Lo Vive

Gorillaz. El sonido, impecable. La selección de canciones, inmejorable. On Melancholy Hill, una estocada directo en el corazón. La producción, un festín de luces. El cierre con Clint Eastwood, la locura. La caída de Damon Albarn en el escenario mientras interpretaba Last Living Souls, un detalle para sonreír.

Lo Latino

La sobrepoblación. El Festival ha comenzado a sacrificar calidad por cantidad. La sobreventa de localidades, al estilo de las aerolíneas, provoca que cada vez sea mas complicado disfrutar de los actos. Por ejemplo, con Noel Gallagher –que representó uno de los más elegantes y bien ejecutados– se vio rebasado por un escenario, el Escena Indio, que carece de repetidoras. Mismo caso con La Gusana Ciega.

Lo Vive

La Carpa Intolerante. Porque es un refugio donde se pueden ver actos independientes con la intimidad de un foro pequeño, pero la potencia de sonido de un festival de primer mundo. Sexy Zebras y Bellako, ambos de España aunque los últimos vengan de Barcelona, ofrecieron un par de explosivas actuaciones que se vieron coronadas por un slam como se hacía en los 90.

Lo Latino

El hambre y la sed. Aunque el fantasma del desabasto no ha vuelto a presentarse desde que hizo de la edición 2003, cuando se terminó el agua, la cerveza y la comida, la modalidad de brazaletes electrónicos no resultó lo que se pensaba en este 2018. Faltaron pulseras y centros de recarga. Hubo quien perdió hasta 40 minutos formado intentando hacerse de unos “bitcoins rockeros”, y al final de la fila se topó con que no había pulseritas.

Lo Vive

La Mala Rodríguez. Aunque hubo quien dijo que el show estuvo flojo, a quienes no pudimos verla por esperar a que empezara Queens of the Stone Age nos obsequió un espectáculo muy entretenido desde las pantallas. Sobre todo porque esta vez sí contó con sonido, aunque a nivel muy bajo, que permitía saber qué canciones interpretó.

Lo Latino

Salir del Vive Latino siempre es un suplicio. Los “responsables” de informar a la gente cómo abandonar el recinto siempre encuentran la forma de volver complicado lo sencillo. Cierran los puentes en vez de repartir a las personas, los envían a caminar a la puerta que más alejada se encuentre del lugar donde está, y no escuchan razones ni motivos. Son groseros y se burlan de quienes les piden información. Al final, es producto de la sobrepoblación. Se recibe a más personas de las que se está preparado para atender.

Lo Vive

Las Víctimas del Dr. Cerebro con Rock en tu Idioma Sinfónico. Independientemente de que el proyecto tenga detractores, nadie puede negar que cuando los hermanos Flores, comandados por su hermano Abulón se plantaron en el escenario principal, el Festival vivió uno de sus momentos más energéticos.

Lo Latino

Todo lo que tiene que ver con telefonía celular. Sirven para comunicarse, pero es casi imposible, sobre todo a medida que avanza la tarde, hacer o recibir llamadas, así como conectarse a Internet. Además está el hecho de que los grabadores no dejen ver a causa de su necesidad de registrar cada instante de los conciertos. Pero lo que definitivamente es un símbolo de impunidad y vergüenza, es el hurto de teléfonos que tal parece este año se disparó como no había sucedido.

Lo Vive

Las Pussy Riot y sus pronunciamientos contra los feminicidios. Son esas manifestaciones las que mantienen vivo el espíritu punk. Igualmente que proyectos como Ubön (la Unión de Bandas Oscuras Nacionales) o la Banda Regional Mixe, que usualmente no encontrarían escaparates tan importantes, hayan sido incluidos. Lo mismo con la Carpa Comedy y Ambulante, que representan opciones adicionales a la música. Aplauso aparte merece la Zona Restart, por pensar en las personas con capacidades especiales.

Lo Latino

Las Zonas Platinum. No es que esté mal que existan. Es que deberían ser un “plus”, en elemento de lujo si así se le quiere ver, que permitiera disfrutar del festival con un poco más de comodidad. Lo que parece indignante es que haya que pagar más por acceder a un baño medianamente limpio. El boleto “normal”, por así llamarlo, no es tan económico como para que no contara con lo más elemental en la vida: un sanitario en condiciones de ser utilizado. Otra vez, una consecuencia de la sobrepoblación.

FUCK ME NANCY: LA MIRADA PERVERSA DE ARTURO J. FLORES

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