England is Mine: un experimento a medio cuajar

TXT: Toño Quintanar

El cine biográfico es un asunto especialmente complejo. Esto debido en gran medida a que su reto por excelencia consiste en retratar algo que, por antonomasia, es imposible de apresar de forma definitiva.

La existencia de los seres humanos es un asunto polivalente que se encuentra construido a partir de distintos perspectivismos y facetas que problematizan de forma irreconciliable la tarea del investigador en turno.

Un ejemplo sumamente actual de dicho asunto es la reciente biopic no oficial de Morrisey, England is Mine; trabajo que, a pesar de la euforia anticipada que generó entre los fanáticos del músico británico –me incluyo- no logró superar las barreras de lo meramente anecdótico.

No me malentiendan, no todo con respecto a la cinta es malo. Hay secuencias que capturan con suma precisión una atmósfera específica que destaca por su contundencia semántica –los segmentos de las tocadas o las charlas en el cementerio son algunas de las más acertadas-; sin embargo, el principal problema radica en que estos momentos son muy escasos en comparación con el océano de aburrimiento existencialista que se extiende sin piedad a lo largo del filme.

A nadie le interesa saber que, antes de convertirse en una figura de culto, Morrisey era un muchachillo deprimido y con aires de superioridad. Lo que realmente importa es conocer la transición, atestiguar con nuestros propios ojos la metamorfosis de ese frágil individuo a la arrolladora entidad que hoy conocemos.

Misma situación a la que se suma el hecho de que la perspectiva que se nos ofrece del ídolo es una completamente antipática cuya ñoñez –siempre acompañada por chascarrillos y ocurrencias patéticas- llega a resultar francamente odiosa. Al mismo tiempo, la inclusión de una voz en off que nos permite asimilar las “brillantes” divagaciones de este “genio incomprendido” sólo nos obliga a preguntarnos si ese paralelismo que durante años se ha establecido entre él y Oscar Wilde no es un fenómeno completamente gratuito.

Por supuesto, muchos se escudarán aseverando que “así es Morrisey, una persona odiosa que igual nos encanta”; sin embargo, debemos tomar en cuenta que, si el cine biográfico nos da licencia para abordar a un determinado personaje bajo distintas lupas, siempre será más acertado concretar perfiles que resulten cautivadores –estoy seguro de que los hay- y no decididamente estériles.

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