126 :: Aphex Twin :: Ruido

CARTA EDITORIAL

¿Será que el ruido como arte verdaderamente empezó con el futurismo?

Especulando, yo digo que a alguien le iban a partir la cara por estar dando lata haciendo algún ruidito molesto y un tercero le salvó la figura, argumentando que eso era una expresión artística; a continuación, una secuencia de eventos inesperados, pero muy afortunados (al contrario de los de Lemony Snicket), convirtó ese pretexto en una corriente molesta que cuando es desaprobada, responde con un chanclazo a la cara que reza “no seas ignorante, esto es arte”.

En mis años de escuela, hablando de música, me debatía entre los gustos personales de mis amigos, predispuestos a las distintas variantes del rock metalero y mi propia curiosidad por las variantes del punk rock.
Ese “entrenamiento” me ayudó a escudrinñar, aburrido de dicho debate, en otros sonidos que se apartaran de estas canciones, que si bien se consideraban una alternativa a la música de la radio, fiestas y centros nocturnos, se mantenían encadenadas a un listado de dogmas que si no se cumplían, ya no “pertenecían”.

Y los primeros en ofrecerme una opción y encaminarme hacia los libres y liberales territorios del ruido fueron The Butthole Surfers, con discos que eran verdaderas pruebas de resistencia a las que, una vez asimilados, enfrentaba a esos amigos encasillados en el virtuosismo y los pelos cortados en capas, uniforme estándar del metal.

Pasaron los años y la curiosidad limaba mis prejuicios, alimentando mis niveles de tolerancia, sin necesidad de abandonar los sonidos ligeros que me rodeaban: lejos de las reuniones donde se escuchaba la música del momento, me recetaba, a escondidas, en lugar de un gusto culpable, estilo Kylie o Boy George que sin pena ponía en público, a terroristas de la música como Glenn Branca, The Jesus and Mary Chain, Pan Sonic o Mike Patton

Esos años formativos me ayudaron a lo que yo creo que es poder discernir hoy entre palomazos grabados y proyectos calculados de verdaderos conspiradores, conceptualistas y aventureros.

Y muy medianamente curtido en los caminos del ruido, hoy me emociono con el tema que aborda este número de Marvin: Ruido.

Ruido en el cine como se descubre sutilmente en la revisión de la cinta Vic y Flo vieron un oso.

Ruido en la gráfica que el artista mexicano Alexis Mata “Ciler” empuja hasta nuestros cerebros.

Ruido en las situaciones que rodean a un infoentertainer como es Gustavo Adolfo Infante.

Ruido como lo han escrito los agitadores -léase como el piropo en inglés “movers and shakers”-, escritores de la década de los setenta.

Y por supuesto, ruido en el sonido que ejecutan exploradores como Rogelio Sosa, AJ Dávila, Pharmakon, Karenn y nuestra estrella de portada Aphex Twin.

Después de revisar esta Marvin 126, cuando el silencio se haga tan atronador como el ruido mismo, te invito a poner atención al más mínimo de los ruiditos.

Sé que vas a encontrar sutilezas que te harán emocionarte como yo.

~Uili Damage

 

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