Solo Heads el festival de rap más pensado de México

En entrevista, los organizadores de Solo Heads, el festival independiente de rap más pensado de México

TXT :: Eduardo H.G.

Asgard Mendizábal es una de las voces del hip hop en México. Diseñador de audio, locutor, periodista y director de videos, mantuvo al aire por más de ocho años Trackzión, programa dedicado al género en Radio UNAM. Trackzión significó uno de los pocos espacios radiales —y en general mediáticos— en México en los que sonaba rap y se hablaba de la cultura hip hop. Si bien el género mantiene un crecimiento exponencial en estilos, sellos y eventos desde 2013-2014, antes de ese momento era música de raritos, cholos y malandros.

Podríamos aventurar la idea de que el periodismo y la escasa crítica dedicados al hip hop en la Ciudad de México tuvo en las ondas hertzianas a uno de sus mejores aliados antes de que internet fuera el principal canal de distribución de contenidos. En Radioactivo 98.5 FM se transmitía el programa Boombox, mientras que en Ibero 90.9 FM Scratchamama hizo lo suyo de 2005 a 2016 y Vendetta, que nació en 2006, sigue al aire en Reactor 105.7 FM. Asgard reportó desde Trackzión de 2005 a 2013 con reseñas, entrevistas y jams en vivo.

Solo Heads es una de las consecuencias del show radial, del involucramiento en la escena que ha tenido y de otros proyectos (como su sello discográfico, En El Bus). Fundado en 2008, el Solo se ha convertido en uno de los festivales independientes dedicados al rap con mayor solidez. Entre los MC´s y DJ´s que se han presentado en las pasadas tres ediciones (se hace cada dos años), se encuentra Tino El Pingüino, Randee Marsh, Menuda Coincidencia, Tocadiscos Trez, Reno y Mime del crew torreonense 871, Doom Providers, T-Capital y Reick. Carteles que han brillado en el cochinero, como dice Asgard.

A propósito de la cuarta edición, que se celebra hoy 9 de marzo en el foro Pan y Circo (Álvaro Obregón 190, en la colonia Roma), charlamos con su fundador sobre los pormenores de la celebración, su origen, la escena del hip hop y otros derroteros.

Eres un veterano en esto, ¿cómo te involucraste en la cultura hip hop?

Llegué al hip hop por un amigo y por el grafiti. A mediados de los noventa, él, mi hermano Askur y yo salíamos a pintar por la ciudad, algo no muy elaborado, no creas, pero que, ahora que lo recuerdo, estaba chido. Porque él ponía las latas, todo, y no sé de dónde sacaba el baro, jajaja. Mi amigo tenía un hermano mayor, que era grafitero en forma, de un crew que se llamaba HMB. Y él nos pasaba música, cintas. Cosas como Korn en vivo, mixtapes. De hip hop Dr. Octagon, DJ Krush, Public Enemy, Too $hort… te hablo de 1995, por ahí, iba a la secundaria.

Algo que me llamó mucho, aunque entonces no entendía el contexto (no había mucha información, como te imaginaras) era “Blue flowers” de Dr. Octagon. Esa rola me atrapó, además de algunos CD´s que mi cuate le tomaba a su hermano: Cypress Hill, Massive Attack, Tricky, era ese momento… Björk. Así llegué, con mi hermano, también, que después se clavó más en el metal. Un recuerdo fundacional, por ejemplo, fue el Unreleased and Revamped de Cypress. Cuando lo escuché dije “¡Wooow!”. Con los años tomé consciencia de por qué me jaló. En ese EP estaba Redman, Q-Tip, Diamond D y otros grandes.

Esas generaciones, sobre todo en la Ciudad de México, llegaban al rap así, ¿no? Discos o casetes que te prestaban los primos, los amigos, güeyes que venían de Estados Unidos, o material que encontrabas de pronto hasta en los mercados…

Sí. Y podías encontrar remates de rap en tiendas de discos o incluso en los tianguis, como dices. Eran materiales que se consideraban “rarezas”, ¿no?, porque me imagino que en ese entonces pensaban: “¿A quién chingados le gusta esto?” Por otro lado, hay que subrayar que eran soportes materiales que corrían de mano en mano.

¿Cómo te fuiste acercando a la escena o, concretamente, al periodismo hip hop?

Estudié comunicación en la UAM y no sé cómo, jajaja, convencía a mis compañeros para que los trabajos fueran de hip hop. Ahí te daban todos los módulos, radio, Tv, periodismo impreso… en periodismo escrito hicimos un reportaje de la música independiente, enfocado al rap, en radio armamos un programa de hip hop, en Tv hicimos un documental en el que, haciendo memoria, grabamos a Yak Mak, entonces de Microphonk, unos B-Boys, a Skool 77 y Bocafloja, los que sonaban en ese momento.

Y aquí regreso a mi hermano, que siempre tuvo que ver mucho. Él se involucró con unas bandas de su prepa, la 5, y en una de ellas, creo que se llamaba Encéfalo, el vocalista era Ratta, hermano de Magú (Yak Mak). Si topan La vida es gratis, el primer disco de Muthahupa, donde Magú tomó el alias de Dr. Young, Ratta colabora en la última canción. Ahora su grupo es Monogatari, aunque creo que siempre han sido los mismos, sólo han cambiado de nombre. Por entonces yo no escuchaba rap en español, estaba clavado con Dilated Peoples y todos los grupos o raperos que pusieron en los créditos de sus primeros dos discos. Iba de uno en uno buscándolos y descargándolos en ese internet viejito y lento que sonaba muy particular. Mi novia de entonces me avisaba cuando su papá se dormía y me pasaba la clave, así dejaba descargando música toda la noche, ja…

¿De la universidad pasaste a Trackzión en Radio UNAM?

Sí. En la UAM había un güey que vendía reggae y comenzó a llevar rap en español, como Violadores del Verso, básicamente el Vicios y virtudes, a Shotta y ToteKing, el de Tu madre es una foca. Entonces mi carnal me dijo: “si ya estás escuchando rap en español”, toma este que es del hermano de un compa, se llama Magú y éste es su proyecto solista. La neta es que sonaba a demo, sabes, y pues dije “ah pues sí, a ver”. Luego empecé a hacer eventos en la UAM e invité a Magú un par de veces. Él invito a Tibu One (a.k.a. Zqualo), con quien hacía Microphonk, y a Nedman Guerrero, que entonces era su rapero de apoyo. Trackzión existía un año antes. Lo hacían unos amigos de Tibu, pero ya no querían seguirle, lo iban a dejar. El relevo se dio natural, quizá porque yo había estudiado comunicación.

Imagino que el programa te abrió cancha desde una perspectiva periodística más formal…

Periodísticamente había comenzado antes, en la revista de un amigo, Mario Villagrán, que se llamaba Zine. Yo escribía ahí cuando Magú me pasó el CD de Microphonk, el Preámbulo 2000-2003. La reva estaba más clava en el punk y ska nacional, y en ese momento los medios relacionados al hip hop eran revistas como Rolling Stone, Complot… que hacían conteos y contenidos que caían en el cliché. Había un chingo de música y estos medios tradicionales seguían hablando de los mismos. En la revista me di a la tarea de reseñar cosas locales, como el Preámbulo, entrevistas, como cuando vino Violadores del Verso por primera vez a México, etcétera. Cuando pasé al radio fue diferente.

¿Cómo nació la idea del Solo Heads?

Cuando fue el primero, en noviembre de 2008, ya tenía una relación y una consciencia de la escena nacional. Estaba el boom español y gente como Falsalarma o Frank T metían a miles de personas en un show. Pero también, en ese momento, para mí se trataba de ir a un evento sólo por un artista; me tenía que chutar a todos los del cartel. Hablo de los eventos nacionales, en el foro Alicia, en bares. Y pensé: “quiero hacer un evento en el que no me quiera saltar a ningún artista”. Era personal, porque después me di cuenta que no es así, que no necesariamente toda la banda quiere ver a todos los del cartel, jajaja.

Entonces Solo Heads es un festival un poco “de autor”, ¿no?, muy a tu gusto.

Pues sí, un poco lo que yo quería ver. Decía esto de que yo no me saltaría a ninguno del cartel porque quiero ver lo que hacen. Quizá no porque me guste su disco o todas sus canciones, pero sí para ver cómo lo hace en vivo, ¿no? Si dicen que este o tal güey están rifando, veámoslo en vivo. Si a éste o tal no lo pelan y es bueno, que venga para acá. Se trata de no descartar esa posibilidad. Por otro lado, está el caso de los DJ´s. En la primera edición hubo tres porque la idea es que tomaran la preponderancia que no se les daba hasta ese momento. Después de cuatro ediciones la propuesta sigue siendo la misma: ven y escucha a estos artistas, igual y no te late el primero, pero dale chance a los demás porque seguro habrá algo que te guste. Por ejemplo, en la segunda edición, 2013, estuvo Tino El Pingüino, que no era lo que es hoy, jajaja. Nadie coreaba “Midori” o “Testarudo y al rescate” como ahora. Era lo nuevo. Esa es otra característica del fest. Quién dice que, por ejemplo, Ace Hitter no va a hacerla en grande en poco tiempo.

Háblame de esta edición, tenemos a Ace Hitter, como dices, a Mime871, a Luis Badyl (que es la mitad de Dualidad Juglar), Dj 1sak, a Juancer el Bastardo…

En cuanto a los principales, trato de que hayan sacado discos recientemente y el criterio para los menos conocidos, por decirlo de una manera, es: “¡tópenlos!”. Cuando vino José (Menuda Coincidencia), no había presentado El Nefelibata; Randee Marsh (Magú y Maiky Navajas) hicieron la presentación oficial de Crónicas Jazzianas en el Solo; Doom Providers nunca habían tocado en la Ciudad de México; ahora Juancer sacó el Música de sobremesa, que me parece, se oye pretensioso, pero no lo es así, un clásico inmediato o, pienso en el cine, un canon, la neta, la cosa es que no recibe la atención que merece. En cuanto a Mime, que sacó L.i.b.r.e. a finales del año pasado, es algo que se espera mucho, y de Ace Hitter, ya lo mencioné, es muy versátil, muy joven, suena bien, es una bomba que no le tiene miedo al qué pensarán. Lo comparo mucho con Tino, que estaba más morro que Ace cuando lo conocí y era un güey igual, explorando, con ganas de experimentar y no copiar.

El hip hop en México se mantiene in crescendo desde 2013-2014, ¿no?, ¿cuál es tu lectura?

Creo que la escena siempre ha sucedido, pero había una especie de bloqueo en el que no se le daba salida a todo. Porque, antes de internet y al ser este pedo de mano en mano, de boca en boca, pues quién te iba a recomendar algo, se quedaba en ciertos círculos. Internet cambió eso, pero brillosos siempre ha habido y undergrounds, también.

Hay quien dice que vivimos en la época de la festivalitis. En ese sentido, ¿cuáles son los principales retos de un fest como el Solo?

Hay festivales para todos y está chido. Quién iba a pensarlo, es bueno. Crecí con conciertos en lugares como el Palacio de los Deportes, a donde ibas a escuchar a alguien que querías que sonara chido, pero ahí no sonaba bien, jajaja, y decías, “pues ni pedo”. Y ahora, pues ve la oferta. No es que Solo Heads pretenda ser un Bahidorá del hip hop, digo, que estaría chido, jajaja, es un buen concepto, muy sensorial. Más bien Vivo al Solo en el sentido de una celebración, algo pequeño pero celebratorio. Claro que un día me gustaría hacer un Bahidorá de puro hip hop. Por ahora me late que sea nacional, incentivar ese aspecto.

El reto es lograr que crezca. Poco a poco, o sea, no sé, más bien no lo veo como un reto porque hasta ahora lo he hecho por gusto y todos los involucrados creen en ese ideal. Vienen con gusto. Tenemos eso, se ha convertido, me dicen, en un escenario en el que se viene a demostrar qué tienes. Los artistas se arriesgan a tirar cosas nuevas y eso está chingón porque a muchos artistas les da miedo el silencio en un escenario, que el público no responda; pero acá sí, se aprovecha para eso, para tirar cosas nuevas. Solo Heads va a seguir mientras tenga las ganas, el gusto. 

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