De cómo olvidamos la air guitar y 5 canciones nuevas para revivirla

#EnMisTiempos

Por Arturo J. Flores

Por casualidad descubrí a una banda que quizá muchos de ustedes conocen. Far from Alaska. Formada en Natal, establecida en Sao Paulo. Cuenta con un par de discos. El último de ellos lanzado en 2017. Integrado por 12 canciones con nombres de animales.

Cobra. Flamingo. Monkey. Pig. Y al final uno en portugués: Coruja (lechuza).

El álbum se llama Unlikely. Por lo “improbable que resultaría que un grupo de brasileños de Natal triunfara en el mundo”, dicen ellos.

Sucedió que lo venía escuchando hasta donde l volumen daba. Mientras iba por la calle. Ido. Absorto. Audioxicado –bajo el influjo del sonido– con el riesgo constante de pisar una mierda de perro.

Los teléfonos inteligentes nos han convertido en una sociedad de autistas. De seres aislados que se mueven por inercia en sus burbujas personales. De soledades andantes, como lo plantea Moby en el video de Are You Lost In The World Like Me?

Nos quejamos de los muros de Mr. Trump, pero hace tiempo que nuestros gadgets han levando una gran pared entre nosotros y los otros.

Por eso me sorprendió cuando, a la tercera canción de Far From Alaska, me descubrí observado por otros transeúntes. Divertidos por las muecas que hacía. Asustados de mis movimientos. Descontrolados. Violentos. Parecidos a los ataques que aquejaban en vida a Ian Curtis e inspiraron su peculiar forma de bailar. Y que Anton Corbijn retrató en Control.

Era evidente que esas personas nunca habían visto un air guitar.

Días antes vi un video de la serie Kids React! Niños de 10 años o menos escuchaban por primera vez a Mötley Crüe. Pero después, le mostraban las reacciones a Tommy Lee. El baterista se fumó la rotunda declaración de uno de los infantes: “hay gente que aún está interesada en el rock, pero hoy en día se trata más del pop”.

Y sí.

Junto con la cada vez más inusual costumbre de distorsionar el sonido de una guitarra, se han perdido otros rituales asociados al rock y sus derivados.

El slam es uno de ellos. Recientemente alguien me dijo que en el concierto de Portugal The Man nadie saltaba. La realeza hipster se limitaba a escuchar cruzada de brazos, en pose de estatua grecolatina, desmenuzando auditivamente las notas. Con todo y que el grupo abrió con una versión de For Whom The Bell Tolls, de Metallica.

El slam se metamorfeó en perreo. Los antiguos caballazos se despertaron convertidos en arrimón adolescente.

Aunque la Wall Of Death, el Crowd Surfing y la aeróbica costumbre de correr en círculos aún se practican en regiones apartadas de la mano de Dios –como los festivales de rock duro y las tocadas under de la periferia de las ciudades–, sus prácticas rituales son protagonizadas por gente de cada vez más edad. Chavorrucos como yo, en riesgo de ser internados en el psiquiátrico por simular que toca una guitarra invisible en mitad de la calle.

Algo simbólico. Poético. Paradójico. Si tomamos en cuenta en el imperio moderno la mayoría de las cosas que nos obsesionan, incluso a los que no somos millennials, no se pueden tocar. Como las IGStories o el disco digital de los Far From Alaska.

En fin, guardé mi guitarra de aire de su estuche de aire y seguí caminando, indiferente a la mirada inquisidora de mis vecinos de acera.

Con el consuelo de que algunos, a veces, todavía jugamos a ser músicos y mimos. Virtuosos de lo intangible. Lo inasible. Lo que habita en la cabeza de quienes soñamos despiertos.
Como los organizadores del Air Guitar World Championships. Una competencia de guitarrista de aire que tiene lugar en Finlandia. Este 2018 celebrará su edición número 23 en el mes de agosto.

¡Qué ganas de viajar hasta allá sólo para demostrar la inquietud de estos dedos de escritor que ansían por pasearse por un mástil que no existe!

Con su permiso, me voy a ensayar donde nadie se ría de mí.

Aquí una lista de 5 canciones modernas que servirían para exhumar de la tumba una costumbre en extinción.

Phil Campbell and The Bastard Sons – Welcome To Hell

La banda liderada por el exguitarrista de Mötorhead lanzó su disco debut The Age Of Absurdity a principios de este 2018. El 21 de abril estrenará un sencillo en vinilo para conmemorar el Record Store Day.

A Place To Bury Strangers – There’s Only One of Us

Chulada de primer sencillo de la banda neoyorkina de Shoegaza. Dan ganas de acabarse los dedos a guitarrazos de aire. El disco Pinned on Dead Oceans saldrá a ña venta el 13 de abril.


Diamante – Had Enough

A sus 21 años, la cantante de origen mexicana-italiana-norteamericana, se ha convertido en una sensación de eso tan raro que es tocar rock. Su disco debut fue producido por Howard Benson (Chris Cornell) y verá la luz este año.

 

Malinche y los Perros – Barrio Naco

Integrado por Catalina y Damián, el grupo de CDMX lanzó un segundo disco grabado, producido y obviamente compuesto por ambos. Bien punkie.

Perro – Celebrado Primo

Originarios de Murcia, España, esta agrupación independiente de buen rock tiene preparado un lanzamiento para el 16 de marzo. Se trata de su nuevo disco Trópico Lumpen. También se antoja para un air guitar.

Foto por de portada por Juuso Haarala

A SALVO EN NUEVA YORK, AUNQUE FRENTE A LOS MUERTOS

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