Los nervios de punta

Una semana fuera del país me lleva a la reflexión: ¿Qué tan estresados vivimos los mexicanos? ¿Y qué nos pone de nervios? 

Cuando veía la televisión americana, cortaron la programación habitual para emitir un mensaje urgente del presidente Barack Obama, que giraba en torno a la deuda del país.
 
Mientras aparecía el mandatario, la televisora mandó a corte, no sin antes poner un reloj, estilo “fin del mundo”, que anunciaba tantos días, horas y minutos para la crisis. Aquello era un apocalipsis mediático, aunque la verdad, nada hubiera pasado si el Congreso no aprobaba el nuevo techo de deuda.
 

Si el reloj llegaba al final, nadie perdería su hogar, todos cenarían chuletas de la misma forma, las idas a McDonals no cambiarían, comprarían la misma cantidad de Coca Cola de siempre…
 
A los gringos les estresa su economía, y no porque mueran de hambre, sino porque no venden como antes. La gente no adquiere casas, departamentos, autos nuevos, yates, televisores y todas esas cosas que mueven la economía nacional…
 

Aquí en México la cosa es muy distinta. Las recientes cifras nos dicen que hay 57.7 millones de habitantes en condición de pobreza (insuficiencia del ingreso disponible para adquirir la canasta alimentaria y efectuar los gastos necesarios).
 
En pobreza extrema hay 11.7 millones de mexicanos, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. ¿Rudo no?
 
La violencia es otra de nuestras preocupaciones. Nadie quiere salir, ni de noche, ni de día. Incluso más de mil maestros de Guerrero decidieron no regresar a dar clases el siguiente curso por el temor a ser extorsionados o secuestrados. El plato lo pagarán 40 mil estudiantes de primaria y preescolar.
 
Gente que trabaja en las calles, como es el caso de los encuestadores y vendedores, es levantada, intimidada y en muchos casos, asesinada.
 
Si hay un tiroteo (que es más común de lo que parece) corres el riesgo de estar en el lugar y el momento equivocados… Así mejor quedarse en casa.
 

Así las cosas en México, acá no hay banderas en el pórtico, hay rejas y barrotes en las ventanas. Acá no hay demócratas o republicanos, tenemos pan con lo mismo… Y unos que otros que presumen sus noviazgos en revistas.
 
Una semana me bastó para relajarme, tres días para regresar a los nervios de punta… Ni modo, como dice Cristina Pacheco “aquí nos tocó vivir…”
Nos leemos en Twitter: @RodolfoZapata

 

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