Encuentro cercano del tercer tipo

No hice contacto con los ovnis, con extraterrestres o con Jaime Maussan. Fui testigo (como muchos que lo seguimos por radio, televisión o internet) del encuentro de ciudadanos golpeados por el crimen organizado (como muchos en México) y el presidente Felipe Calderón, y parte de su gabinete.

Este show en el Castillo de Chapultepec se hizo público y me lo chuté todo, de-pe-a-pa. Harta tela de donde cortar, mucho que debemos reflexionar.

 
Primero. ¿La violencia es culpa del Estado? ¿Es culpa del crimen organizado? ¿Es de ambos? ¿Qué papel jugamos los ciudadanos?
 
Segundo. ¿Las víctimas son sólo cifras? ¿Parte de los daños colaterales? ¿Ajustes de cuentas entre bandas del crimen organizado? No, son 40 mil muertos que tienen nombre y apellido.
 
Tercero. ¿El presidente no sabe de qué demonios habla la sociedad? Los asistentes al encuentro le exigieron que se ponga al nivel de los ciudadanos, de los padres de familia, de los hermanos, hijos y conocidos que han perdido un ser querido en hechos de violencia. Cientos y cientos de casos a lo largo del país.

Cuarto. ¿Más caravanas? El movimiento por la Paz piensa marchar ahora hacia la frontera sur. Que se debe generar conciencia entre la gente, los políticos, los funcionarios, incluso entre los mismos delincuentes, decía Julián Le Barón, a quien le asesinaron a su hermano.
 
Por cierto invitaron al presidente Calderón a marchar junto a ellos… Él dijo que “ni maíz paloma”, que no es bien recibido.
 
Quinto. ¿Dónde hay que poner el dinero? Ya sabemos que donde ponen el ojo ponen la bala, pero ¿y el dinero apá? Demandaron al gobierno más inversión en educación, escuelas, hospitales y generación de empleos para que los jóvenes no terminen en algún cártel o en la policía.
 
Sexto. Una vez más la maldita credibilidad. Muchos datos sobre capturas de capos, despenalización de dosis personales de droga, inversión en educación, seguro son ciertos y destacables, pero ¿quién le cree a los políticos? ¿Quién le cree a un secretario de Estado? ¿Quién al presidente?
 

 

 

Rescatable que se realizara, de manera pública, este diálogo-encuentro-confrontación. Que muchos medios de comunicación se sumaran, más que admirable.
 
Luego de tres horas, ¡llegaron las conclusiones! ¡A chinga! ¿Y las conclusiones y compromisos? No hubo… Acordaron una nueva reunión en tres meses para ver qué avances existen.
 
Nomás el presidente filosofó sobre cómo será recordado. ¿Por las carreteras y hospitales? No, por las muertes del crimen organizado. Lo consideró injusto.
 
¿Ustedes cómo serán recordados? Ya que no hubo grandes acuerdos (otra vez) ¡filosofemos!

En twitter: @RodolfoZapata

 

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