Democracia chafona

“Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a coger… Porque fuimos potencia mundial…Somos pobres, nos manejan mal”, decía Molotov por allá en 1997.

Catorce años después alguien se dio cuenta de que en realidad nos manejan mal, se le prendió el foco, y dijo: ¡por qué no formar un gobierno de coalición!

¿Pero qué demonios es un gobierno de coalición? A ciencia cierta, nadie lo sabe, es una especie de Chupacabras en versión democracia que de todos modos suena mejor que el sistema actual…

A grandes rasgos, es repartir el poder entre el presidente de la República y el Congreso de la Unión.

Guardadas todas las comparaciones, un cuasi sistema parlamentario británico, donde los legisladores avalarían o rechazarían a los integrantes del gabinete, gobernarían junto con el presidente (primer ministro allá del otro lado del charco); y si ellos tampoco funcionan, se disolvería el Congreso y nosotros los ciudadanos elegiríamos de nueva cuenta a nuestros representantes…

Un “come fly with me” entre los dos poderes, en favor del país…

Don Enrique Peña Nieto y don Andrés Manuel López Obrador ya pegaron el grito en el cielo…

Ellos tan presidenciables, tan anchos para ocupar solos la silla, tan poderosos para gobernar desde Los Pinos. Es como decirle a un niño que lo llevarás a Disneylandia… Y a la mera hora, lo llevas a la Feria de Chapultepec.

¡Berrinche seguro!

Nuestra democracia, comparada con otros países, está en pañales. No tenemos revocación de mandato (para quitar a presidente y alcaldes antes de tiempo si es que no funcionan), no podemos correr a los legisladores que incumplen con su trabajo, no hay segunda vuelta electoral, el IFE sigue trabajando a medias…

Lamentablemente en México las reglas democráticas las imponen los partidos políticos. Desafortunadamente, las reformas a la Constitución para lograr un “gobierno de coalición” tendrán que pasar ¡por el cochino PRI, el maldito PAN y el roñoso PRD!

Nos leemos en Twitter: @RodolfoZapata

 

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