¡Chingaderas!

Eso son, puras chingaderas, en toda la extensión de la palabra. Y antes de que se indignen y santigüen aquí los por qués de la semana.
Primero, el Partido del Trabajo quiere ofrecer una candidatura a la Cámara de Diputados a ni más ni menos que Alicia Villarreal, para que represente al estado de Nuevo León. Como la doña es rete popular, pues seguro obtiene los votos necesarios.
Recordemos que el “Tata” Arvizu, quien salía en los comerciales del Movimiento de Regeneración Nacional, también levantó la mano para ser legislador. ¿Quién sigue? ¿Héctor Bonilla?
Y así quiere la izquierda que creamos en la política. Con artistas discutiendo leyes.  Con ellos repartiendo candidaturas por “populares”. ¡Joder!
 
 
Segundo.  La Federación Mexicana de Futbol vetó a los reporteros del periódico Récord. Independientemente de que nos guste o no ese diario, la acción refleja el contentillo de los llamados “señores de pantalón largo”, encabezados por el dueño del equipo de futbol Chivas, Jorge Vergara.
Mucho hay que criticar a Récord, sin duda, pero avalar su veto es aceptar –por ejemplo– que un día se impida el paso a los conciertos a los reporteros de Marvin, nomás porque las reseñas critican al artista o al organizador.
Más allá de amedrentar o golpear las finanzas del periódico, afectan a los lectores, a quienes critican al deporte. Al final, los consumidores deben decidir si creen o no a Récord. No por un acto de censura.  
Y sí, yo odio al futbol mexicano, donde abundan los empates a cero y el espectáculo es nulo.
 
 
Tercero. El presidente Felipe Calderón va y pone en la frontera un mega cartel donde se lee: “no more weapons”. En clara alusión a las armerías gringas que venden a discreción armas de alto poder que al final llegan a manos de los narcotraficantes mexicanos. 
Hillary Clinton, secretaria de Estado de Estados Unidos, contesta (también con razón) que hay muchos funcionarios corruptos en México que lucran con la violencia.
¡El pleito va para largo! ¡Unos acusan y los otros contestan! Mientras, nosotros, padecemos la violencia.
 
 
Y cuarto. La fuga de 30 reos del penal de Apodaca en Nuevo León. Ahí mismo, la riña que sirvió para el escape dejó 44 personas muertas. ¡Todo mundo lo sabe, el sistema penitenciario mexicano está más que podrido!
La bolita ya está en el aire. El presidente decía que de nada sirve su detención si se van a fugar. Los gobernadores piden que esos reos sean ingresados en penales federales, con máxima seguridad. El sobrecupo es evidente.
Ingresar a la cárcel por el robo de un artículo en una tienda departamental asegura salir con especialidad en extorsiones, secuestros, narcotráfico, manejo de armas largas, cortas, robo a casa habitación. Los penales son incubadoras del crimen.
 
 
Si no están bajando la discografía de Alicia Villarreal (que en serio espero que no), o buscando la definición de “chingadera” en el Chingonario, los espero en Twitter…

@RodolfoZapata 

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