5 momentos literarios que dejaron en claro que Stephen King es el nuevo H.P. Lovecraft

TXT: Toño Quintanar

Hace una semana fue el cumpleaños de Stephen King, el escritor más notable y prolífico dentro del llamado “terror contemporáneo”.

La grandeza de este autor no es gratuita, ya que el creador de novelas como It ha sabido apoderarse de algunos de los cánones más emblemáticos de la narrativa de corte siniestro para renovarlos a partir de una perspectiva decididamente moderna.

Una de las influencias más palpables de King es el prominente escritor Howard Phillips Lovecraft; mismo asunto que, con el paso de los años, se ha visto expuesto mediante una serie de obras que se notan empapadas por el inconfundible estilo del creador del terror cósmico.

A continuación, nos daremos a la tarea de enumerar algunas de las muestras más emblemáticas de dicha mancuerna.

Los Misterios del Gusano.

Narrado de forma epistolar y ambientado en el Siglo XIX, este relato explica el origen de los sucesos sobrenaturales que, un siglo más tarde, tienen lugar en la novela El Misterio de Salem’s Lot. Este texto cuenta con todos los elementos clásicos de la narrativa lovecraftiana. Un hombre llega a habitar una misteriosa casa heredada por un desafortunado familiar y pronto se topa con múltiples secretos y horrores entre los que destacan un culto demoniaco que nos remite con facilidad a grandes clásicos como La Sombra sobre Innsmouth. El relato concluye con la aparición de unos seres vampíricos ocultos tras las paredes y de un colosal monstruo similar a un gusano. Por supuesto, como generalmente sucede en los textos inspirados por Lovecraft, el parentesco familiar del protagonista se transforma en una condena diabólica.

Los Niños del Maíz.

A lo largo de su vida, Lovecraft se interesó en gran medida por los cultos “paganos”  (un término bastante discutible) que permean buena parte de las regiones no occidentalizadas del mundo. Esta inquietud antropológica fue plasmada en varios relatos como El Llamado de Cthulhu; obra en la que atestiguamos cómo distintas tribus del mundo presienten y proclaman el regreso del Señor de R’lyeh. Cautivado por estas descripciones, King se propone adaptar las inquietudes ritualistas de Lovecraft al plano norteamericano a través de esta tremenda historia en la que, tras escuchar el llamado de una entidad maligna, un grupo de niños decide asesinar a los adultos de su pueblo y establecer la iglesia de “El que camina entre las filas”.

It.

En esta aterradora novela, existe un pasaje en el que Stephen King explica el origen de Eso. Resulta que el payaso fue creado en una dimensión alterna llamada Macrocosmos por una entidad sideral todopoderosa llamada El Otro. La llegada de Eso a la Tierra ocurre después de una colisión estelar que causa una enorme onda expansiva en el Universo. De esta manera, Eso cae a nuestro planeta en forma de un enorme asteroide que se estrella en lo que más tarde sería Derry. Por lo tanto, podemos definir a Eso como una especie de dios cuyo origen y relaciones cosmológicas son sumamente parecidas a las de las entidades concernientes al terror cósmico de Lovecraft.

Soy la Puerta.

Después de sufrir un accidente durante una misión a Venus, un ex astronauta finalmente regresa a su hogar con el fin de rehacer su vida. Sin embargo, las cosas pronto se complican de forma estremecedora cuando nuestro protagonista descubre que le han crecido ojos en los dedos. A través de estos nuevos órganos, unos seres extraterrestres se dan a la tarea de espiarle sin tregua. Este relato no sólo nos remite abiertamente a Lovecraft debido a su temática de matiz cósmico, sino también mediante el uso de una serie de construcciones narrativas de las que el autor de El Caso de Charles Dexter Ward es el padrino indiscutible. Ejemplo de ello es su estructura, misma que está construida a manera de confesión poco antes de que el protagonista se suicide.

Crouch End.

Difícilmente podemos encontrarnos con un homenaje a Lovecraft más descarado por parte de King. En este relato, el autor de Carrie narra las desventuras de una pareja quien queda varada en las inmediaciones de un pueblito fantasma rodeado por la niebla. Tras una serie de extraños avistamientos que incluyen la aparición de unos misteriosos niños de aspecto deforme, las cosas pronto se van poniendo más y más extrañas hasta que nuestros protagonistas se topan con un monstruoso ser tentacular cuyas ventosas son los rostros de las personas que han sido consumidas por él. Esta entidad es, ni más ni menos, que Shub-Niggurath, una diosa ancestral creada por el propio Lovecraft.

 

 

 

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