Los 7 solos de guitarra más espectaculares del cine

TXT: Toño Quintanar

IMAG: Darko Entertainment

La música y el cine han sostenido desde siempre un vínculo sumamente estrecho el cual ha traído consigo grandes momentos audiovisuales donde la inventiva instrumental da pie a sensaciones verdaderamente sublimes.

Claro ejemplo de ello es el fructífero papel que la guitarra ha tenido a lo largo de múltiples discursos fílmicos donde las capacidades expresivas de dicho instrumento son explotados de forma verdaderamente insólita.

A continuación, te ofrecemos los siete ejemplos más increíbles de este asunto.

7. The Crow. (Alex Proyas, 1994).

No cabe duda de que uno de los agasajos más emblemáticos y evocadores de esta fantasía obscura es ver a un estoico Eric Draven sumido en una espléndida muestra de sensibilidad que va, de lo nostálgico, a lo decididamente desenfrenado. Un par de escenas las cuales ayudaron a que el nuevo cie gótico quedara emparentado de forma sumamente estrecha con las latencias artísticas propias del romanticismo más clásico.

6. Up in Smoke. (Lou Adler y Tommy Chong, 1978).

La psicodelia más estridente se transforma en sonido a lo largo de esta lisérgica escena la cual saca a relucir el caos que un amplificador, una guitarra y un mariguano son capaces de gestar. Al mismo tiempo, este divertido anti-homenaje a Hendrix es un asunto el cual nos remite de forma directa a los marcos estilísticos que definieron a toda una generación marcada por la contracultura.

5. August Rush. (Kristen Sheridan, 2007).

El niño genio August Rush deja en claro sus talentos natos para la música mediante este par de secuencias las cuales resaltan por su hermoso score. Ignorada olímpicamente por una gran mayoría de personas, esta cinta se destaca como una auténtica oda al poder consustancial de la imaginación humana.

4. Mad Max: Fury Road. (George Miller, 2015).

Con el fin de brindarnos la experiencia cyberpunkera de nuestras vidas, George Miller llevó a extremos inenarrables las capacidades más estrambóticas de la estética post-apocalíptica. No cabe duda de que este mutante guitarrista es una muestra de que los detalles hacen la diferencia. Aceptémoslo, pocos villanos son tan cool como para cargar con su “banda sonora portátil”.

3. Back to the Future. (Robert Zemeckis, 1985).

Es imposible negar que “Johnny B. Goode” es una de las obras maestras más grandes que la historia del rock n roll le ha legado a la humanidad; sin embargo, después de ver a Marty McFly interpretar este incendiario tema, las cosas adquieren un nuevo nivel. Sobra decir que la enérgica interpretación de Michael J. Fox –sumamente convincente para su momento- es un atributo invaluable el cual ostenta un lugar de honor dentro de la cultura contemporánea.

2. Crossroads. (Walter Hill, 1986).

Daniel San se enfrenta al inimitable Steve Vai en esta memorable secuencia donde el blues más ortodoxo se contrapone a la pirotecnia propia del hard rock ultra técnico. El resultado es un fuego cruzado de escalas las cuales ya forman parte del imaginario colectivo de los guitarristas de varias épocas. Al mismo tiempo, la referencialidad a la leyenda de Robert Johnson dota a la secuencia de un importante halo de misticismo.

1. Jimi: All is By My Side. (John Ridley, 2013).

Cuanta la leyenda que, una noche en la que Eric Clapton se encontraba presentándose junto con Cream en un venue de Londres, un joven insolente de ascendencia afroamericana le pidió, con insufrible insistencia, que le permitiera echarse un palomazo. El nombre de aquel guitarrista era Jimi Hendrix. Lo que ocurrió durante aquella velada fue un asunto verdaderamente portentoso el cual marcaría el inicio de un delirante fenómeno que revolucionaría para siempre al mundo de las seis cuerdas.

Extra: Last Days. (Gus Van Sant, 2005).

Lo sabemos, esto no es precisamente un solo. Más bien, podríamos llamarle una interpretación en solitario. Sin embargo, el amargo manejo de la guitarra que observamos a lo largo de esta escena, aunado a la melancólica voz de Michael Pitt, hacen de este momento algo verdaderamente estremecedor. Toda la esencia consustancial de Kurt Cobain se ve capturada en una secuencia capaz de conmover a las piedras.

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