Diez escenas del cine animado que te harán sentir bajo los efectos de las drogas

Una lista de Toño Quintanar

La animación es un formato audiovisual el cual es capaz de guiarnos por distintas sendas anímicas y mentales gracias a la serie de rituales estéticos los que son consustanciales a él.

Por supuesto, dicho fenómeno se transforma en un excelente campo de cultivo para situaciones verdaderamente delirantes donde nuestros sentidos se ven intervenidos por fuerzas emotivas las cuales, fácilmente, podrían sustituir a los químicos propios de cualquier droga psicotrópica.

Así que, abróchate el cinturón y prepárate para dejar volar tu mente.

10. Waking Life. “Ruido y Silencio”. (Richard Linklater, 2001).

El director de Boyhood nos presenta un conjunto de reflexiones filosóficas las cuales se ven aderezadas por una serie de conceptos animados plagados de evocadoras metáforas. Uno de los momentos más impresionantes de dicho fenómeno es la siguiente secuencia en la que un chimpancé nos explica de forma sumamente concreta los rasgos más estridentes de nuestra cultura popular al mismo tiempo que en pantalla aparecen intensas imágenes que incluyen la presencia de un iracundo Kurt Cobain.

9. Akira. “Transformación”. (Katsuhiro Otomo, 1988).

El horror corporal y la psicodelia más lisérgica se funden en una misma secuencia la cual impresiona de manera irreductible por su inigualable acabado. Los preceptos cyberpunkeros que Otomo imprime a lo largo de su magnífica novela gráfica alcanzan un nivel verdaderamente estremecedor gracias a las posibilidades de la imagen en movimiento. Sin duda alguna, el momento más icónico de la animación japonesa.

8. Dumbo. “Elefantes rosas”. (Ben Shapsteen, 1941).

Pocas escenas pertenecientes al cine animado son tan poderosas como esta magistral secuencia la cual deja muy en claro que Disney esconde en sus entramados estilísticos momentos verdaderamente intimidantes. Mientras que esta secuencia podría resultar un tanto perturbadora para los niños, no cabe duda de que los adultos reconocemos inmediatamente en ella los síntomas de una incómoda intoxicación alucinógena.

7. Fritz the Cat. “Soy un poeta”. (Ralph Bakshi,1972).

Nacido en medio del apogeo de la psicodelia, la liberación sexual y las protestas contra la Guerra de Vietnam, Fritz el Gato fue un personaje quien rápidamente se volvió en un estandarte de la contracultura subterránea. Las inquietudes existenciales y transgresoras que eran tan propias de este entrañable amiguito se ven plasmadas de manera absoluta en la siguiente secuencia la cual hace uso de la volatilidad de la animación para hacernos conscientes de la serie de frustraciones que son características de las almas sensibles.

6. Pink Floyd-The Wall. “What Shall We Do Now?” (Alan Parker, 1982).

La animación de tintes alucinantes y el rock siempre han sostenido una relación complementaria cuya conjunción es capaz de introducirnos en atmósferas realmente subliminales. Prueba de ello son videoclips como “Kids” (MGMT) y “Do I Wanna Know?” (Arctic Monkeys). Una de las raíces más legendarias de dicha relación proviene de esta producción la cual parece concebida con el fin de exaltar cada uno de nuestros sentidos.

5. Waltz with Bashir. “A salvo”. (Ari Folman, 2008).

Esta cinta es una de las obras maestras más recientes dentro del género de la animación; mismo asunto en el que se entremezclan, tanto una historia cautivadoramente hilada, como una impactante animación donde lo alucinante y lo esplendoroso se funden en un mismo plano. Uno de los aspectos más sobresalientes de este trabajo es su tratamiento del mundo de los sueños; rasgo que encuentra en esta secuencia a su carta de presentación más delirante.

4. Wathership Down. “La profecía”. (Martin Rosen, 1978).

La animación de carácter delirante es un portento el cual puede llevarnos a experimentar, tanto momentos tremendamente hermosos, como circunstancias donde la desesperación se torna un asunto verdaderamente palpable. El siguiente “mal viaje” es una prueba de esto último. Una terrible profecía nos adelanta el destino de estos pequeñines de orejas largas los cuales, a pesar de su ternura, suelen morir de formas verdaderamente cruentas.

3. El Planeta Salvaje. “Meditación”. (René Laloux, 1973).

No cabe duda de que esta producción francesa es, de principio a fin, una auténtica experiencia psicodélica donde la animación más entrañable se pone al servicio de una narrativa capaz de producir verdaderos conflictos emocionales en el espectador. Una de de las secuencias más representativas de dicho fenómeno es la siguiente joya.

2. Yellow Submarine. “Headlands”. (George Dunning, 1968).

Todas esas inquietudes estrambóticas y delirantes que eran tan propias de la década de los sesenta se ven resumidas en esta formidable cinta la cual tiene por protagonistas, ni más ni menos, que al Cuarteto de Liverpool. Cada uno de los cuadros de este increíble trabajo es una ventana hacia nuevos mundos; sin embargo, la estética de la siguiente secuencia la transforma en algo realmente formidable.

1. Paprika. “El desfile”. (Satoshi Kon, 2006).

Cuando estás a punto de ver una cinta la cual tiene por principal misión valerse de la animación para materializar algunos de los aspectos más alucinantes del inconsciente humano, sabes que te encontrarás con algo verdaderamente alocado; especialmente si dicho trabajo fue dirigido por el autor responsable de impecables trabajos como Perfect Blue (1997). Definitivamente, una oda a las maravillas que moran en el cerebro humano.

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