Diez cintas a las que no les importó matar niños

TXT: Toño Quintanar

En el cine de horror existe una norma no escita que estipula que los niños (esas criaturitas de Dios quienes aún no han vivido lo suficiente como para disfrutar de los placeres descarriados de esta vida) deben de sobrevivir ante todo tipo de amenaza.

Sin embargo, existe un reducido grupo de cintas las cuales se desentienden de dicha regla para dejar muy en claro que, por más inclemente que nos parezca, los niños también pueden morir.

A continuación, te ofrecemos una lista de secuencias que ejemplifican dicho asunto a la perfección.

10. Night of the Living Dead. (George A. Romero, 1968).

Las enfermedades (en este caso, un virus zombificador) son, sin lugar a dudas, las entidades más imparciales que persisten sobre la faz de la Tierra; ya que no distinguen sexo, edad, ni posición social. En este clásico de Geroge A. Romero, dicho asunto se manifiesta de manera irreductible mediante una secuencia la cual se ve rematada, ni más ni menos, que por una sesión de matricidio.

9. The Blob. (Chuck Russell, 1988).

En esta readaptación emprendida por Chuck Russell a partir del clásico de 1958, somos testigos del retorno de una mancha voraz cuyas atrocidades se ven codificadas mediante una clave gore que habría de tornarse un excelente referente de las capacidades estéticas del horror gestado a finales de la década de los ochenta. Sin embargo, estamos seguros de que nadie se imaginaba que esta película llegaría al extremo de mostrar a un niño parcialmente derretido.

8. Planet Terror. (Robert Rodriguez, 2007).

Lo trágicamente ridículo y lo horrendamente hilarante se conjuntan en esta secuencia en la que, mediante un inusitado despliegue de veracidad, se nos deja muy en claro que, incluso en las situaciones más excepcionales, la lógica es capaz de mostrar sus pliegues más descorazonadores. No importa que te encuentres en medio de una invasión zombie, NUNCA dejes solo a un niño con un arma.

7. Mimic. (Guillermo del Toro, 1997).

Los curiosos no sobrevivien mucho en las cintas de horror y, dicha regla, también se aplica a los niños. Cuando te encuentras con un capullo insectil gigantesco, la mejor idea siempre será correr, ya que la madre de dichos huevecillos aún puede estar rondando por ahí. ¿Cuántos niños insoportables conoces a quienes te gustaría que les pasara esto? Adelante, no tengas miedo de decirlo.

6. El Laberinto del Fauno. (Guillermo del Toro, 2006).

Con el fin de recuperar la esencia oscura de los cuentos de hadas, Guillermo del Toro nos ofrece una deslumbrante pieza en la que nuestra protagonista principal se torna el referente por excelencia de los cánones teóricos propios del género de lo fantástico. ¿La niña fue realmente una princesa quien logró regresar a su reino? ¿O simplemente se trataba de una soñadora trastornada quien encontró su disolución final? La respuesta queda abierta.

5. Pet Sematary. (Mary Lambert, 1989).

La mortalidad del ser humano, y su obstinada necesidad por vencer dicha máxima, son los principales ingredientes que hacen de esta adaptación de la novela homónima de Stephen King una importante fábrica de horrores y tragedias; mismas que arrancan con un inocente niño corriendo tras la cuerda de su papalote.

4. Halloween III: Season of the Witch. (Tommy Lee Wallace, 1982).

Nada mejor para que el horror más puro se materialice que una cinta cuya trama gira alrededor de una siniestra corporación/secta pagana la cual tiene por principal objetivo asesinar niños en Halloween. Un interesante argumento el cual revive una de las leyendas urbanas norteamericanas más inquietantes y descorazonadoras.

3. Jaws. (Steven Spielberg, 1975).

Definitivamente, los monstruos marinos no saben diferir entre edades. Para ellos, cualquier ser humano, sin importar su juventud, es sinónimo de comida. Este muchachillo, quien se encontraba disfrutando a sus anchas del sol playero, habrá de descubrir dicho asunto en la más abominable de sus formas. Una secuencia que sorprende por su extravagante baño de sangre.

2. Frankenstein. (James Whale, 1931).

Definitivamente, una de las secuencias más conmovedoramente desgarradoras de esta adaptación fílmica del clásico de Mary Shelley. Ante su incapacidad para comprender la lógica de este mundo, el Monstruo de Frankenstein termina asesinando a la única almita inocente que pudo haber sido su amiga.

1. It. (Tommy Lee Wallace, 1990).

Definitivamente, una escena de pesadilla la cual nos perseguiría durante toda nuestra niñez. Es difícil especificar cuándo es que un niño se da cuenta de su propia mortalidad; sin embargo, estoy seguro de que esta secuencia ayudó a que muchos pequeñines adquirieran súbita noción de que su inocencia y encanto no los protegería de la posibilidad de terminar vueltos un cadáver en la banqueta.

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