Bajo el Microscopio: el Bebé de Rosemary

TXT: Toño Quintanar

El miedo a lo sobrenatural es, muy probablemente, una de las emociones más antiguas y poderosas dentro de nuestra historia antropológica. Mismo asunto que se debe a esa suerte de extrañeza que se desprende de ciertos esbirros de carácter siniestro que anuncian a los cuatro vientos la destrucción de esa normalidad que, suuestamente, debería de mantenernos seguros.

El Bebé de Rosemary (1968) es una de las aproximaciones cinematográficas más inquietantes hacia dicho fenómeno. Mismo experimento que, ostentando cierto halo de maldición, habría de preludiar la serie de calamidades que poco después se dejarían caer sobre Roman Polanski.

A continuación, te ofrecemos diez datos acerca de esta aterradora obra maestra.

-Según el guión de la cinta, el bebé de Rosemary nace en el mes de julio en 1966. (666).

Mia Farrow es quien canta la inquietante canción de cuna con la que abre la cinta.

-Existe una leyenda que asegura que Sharon Tate aparece en la fiesta que Rosemary hace para sus amigos.

-Durante mucho tiempo, se expandió el rumor de que Anton LaVey, fundador de la iglesia de Satán, interpretó al diabo en la escena de la impregnación. Años más tarde, esta leyenda sería desmentida.

-En múltiples ocasiones, Stanley Kubrick aseguró que El Bebé de Rosemary es su cinta favorita.

-Después del estreno de la cinta, William Castle recibió múltiples cartas con mensajes de odio por haber “traído al Diablo a la Tierra”.

-El nombre de Rosemary es una clara apología a María, madre de Jesús en la Biblia.

-El productor William Castle quería que, durante el desenlace de la cinta, apareciera un grotesco bebé demonio. Polanski lo convenció de que sería mejor concluir con una secuencia más ambigua.

-Fue en el set de esta cinta que Mia Farrow recibió los papeles de divorcio de su, en aquel entonces esposo, Frank Sinatra.

-Durante mucho tiempo, corrió el rumor de que Alfred Hitchcok había sido considerado para dirigir la cinta.

 

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