‘The mascot’ de Vladislav Starevich

Imaginar que nuestros juguetes están vivos y pueden tener sus propias aventuras es algo que no únicamente los realizadores de Toy Story llevaron al cine. The mascot (del año 1933) es el ancestro directo de esta historia animada. Sólo que aquí en vez de la técnica del 3D, tenemos un stop motion de muñequitos de tela hecho con gran dedicación por el ruso Vladislav Starevich, quien exploró esta técnica ampliamente animando insectos y esqueletos de animales.

La personificación de cada uno de los muñequitos es magistral, la cantidad de gestos y expresiones que logra es asombroso y la atmósfera que circunda todo es, a nuestros ojos contemporáneos, bastante oscura y macabra –sobretodo cuando sale el Diablo, en esa especie de cantina que bien podría ser el infierno– , a pesar de ser una historia infantil.
 
Una familia, compuesta por una madre y su hija, viven de los juguetes que la madre confecciona y vende, uno de ellos –el perrito–, se encariña con la niña, y escucha esa noche que no tienen dinero para comprar  una naranja. El perro vive toda una travesía para lograr traérsela.
 

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