Ace Hitter & Beastie C: el disco

#fosacomun
Una columna de Martín Rangel
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Son como las cuatro de la mañana. Estoy con Genkidama Ñu y Beastie C (Jorge), en una habitación de la extinta Acid House, escuchando beats que produjo el segundo. Yo, sin más, le espeto a Jorge: ¿quién es el mejor rapero de México? Él respondió Ace Hitter. Luego, lo sorprendo con otra pregunta: ¿Quién es el mejor productor de rap de México? Él dijo: yo. Y no estaba equivocado.

Cuando supe que habían hecho un disco juntos -esa noche en la Acid House habíamos escuchado unos tracks de los dos talentos juntos, es decir: sabíamos que trabajan juntos-, corrí a darle play. Beastie C hace los beats del rap que escucharemos en 2045. En “Sentidos”, nos hipnotiza con un arpeggio espacial que se abría a un beat pegajoso y sintetizadores y texturas que nos hacen viajar en el tiempo. Y vamos empezando. Además, Jorge tiene un oído privilegiado para elegir a sus wordsmiths. Quiero decir: lee con los oídos y es un gran lector. Sus raperos son a menudo los mejores del panorama, y también (por derivación) los de las propuestas menos ortodoxas: Daniel Malditasea, R V N G E L, el propio Ace Hitter…

En “Carcamán” los sintetizadores y bajos nos recuerdan a la euforia de una fiesta de NAAFI; luego el beat entra y pone el sello que distingue el sonido del productor nacido en Tula, Hidalgo.

La crudeza de las tarolas en “Tardecita”, el aura más extravagante del álbum y la única colaboración del álbum con el MC Daniel Malditasea, con texturas de juke en el fondo sobre las cuales Daniel hace gala de su boca de diccionario.

“Kingdom” abre con un sampleo de un hombre hablando sobre la muerte (la de Dios y la del hombre). La cosa se pone filosófica; sin embargo, el protagonista de este track es el flow de Ace Hitter. Beastie se tira un poco atrás y, con una producción minimalista entrega un beat que es lo justo necesario acompañado de un sub-bass durísimo y sampleos de disparos.

En “Asperger”, Beastie C pasa de ser el John Cage que nos demostró que podía ser en el track anterior, a ser casi un Bach. Un beat barroco, lleno de texturas, liderado por un piano atonal, es un misil a Marte, un homenaje a la estratósfera.

El sampleo distópico al inicio de “Alas de papel”, último track del álbum, nos recuerda a Huxley. Acá Ace tira punchlines como: “te dieron alas de papel / la obra de teatro de aquel / buscaste la vida de infiel / nadie en la vida es fiel / estaba caminando de piel / cubriendo las técnicas, yo no sé nada”, en un flow trapero en el que el delivery es cómodo y ágil.

Letras oníricas; referencias a John Carpenter; delirio cósmico sin intención de hacer sentido; un stream-of-consciousness rapping que suelta dos-tres verdades, y muchos ingeniosos trucos lingüísticos, aunque no del todo, porque, si bien, Ace Hitter utiliza aquí la voz como un instrumento -más que como elemento para crear sentido, técnica común en el rap de hoy en día-, la verdad es que muchas veces lo hace.

Ace da en el clavo sin querer y da envidia con una espontaneidad que lo hace especial. Ese “hacerlo bien sin siquiera proponérmelo”. La effortless creativity de Lil B, pues.

En “Alas de Papel”, habla de la promesa con que crecimos los milllenials, de que todo lo que deseemos, lo vamos a conseguir. Así, todos somos especiales y lo merecemos todo. Esas son las “Alas de Papel” que nos dieron. Ace despierta sin azotarse a esa verdad. Lo mira y lo cuenta, que es, como MC, su único compromiso con el mundo. A nosotros nos toca pensárnosla.

“Ace Hitter & Beastie C” es un lanzamiento colaborativo entre los sellos mexicanos Osuk y Raccoonin Records y puedes seguirlos en https://www.facebook.com/OSUKMX/ https://www.facebook.com/racooninrecords/ 

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