¿A qué suena la Roma?

Por Itzel Rojas

Hay lugares que suenan a lo que más nos hizo sentir un momento, las calles que recorremos día a día quedan impregnadas de canciones que nos guiaron para llegar al lugar correcto

Una vez cuando sabía que me iban a cortar, lo único que quería era ponerme mis audífonos y que la voz de Victoria comenzará a cantar “Myth”. Después de pasar escuchando toda la noche a Tricky en su habitación que estaba entre Frontera y Chihuahua, sólo quería que mi celular comenzara a reproducir a Beach House. Se convirtió en una necesidad tan grande que ni siquiera puse atención a sus palabras de despedida.

Cuando di la vuelta, el momento que había estado esperando desde el día anterior por fin llegó. Me coloqué los audífonos, puse play y comencé a caminar por Guanajuato, quizá fue Córdoba, no recuerdo. ¿Por qué esa canción? Ni siquiera sabría decir por qué ansiaba tanto escuchar algo tan triste en un momento igual. Beach House es una de esas bandas que provocan una melancolía rica, una que combina con las jacarandas o el sol de las 5 de la tarde.

No sé cuántas veces la repetí, más de cinco estoy segura, quizá  diez. Llegué a Álvaro Obregón, después a  Cuahutémoc, no sé cómo, mi objetivo era llegar al metro, pero di muchas vueltas estúpidas con tal de que nunca terminara mi canción. “Myth” era mi cura, mi desahogo y mi escape. “Help me to name” estas ganas de escuchar Beach House en mis momentos más tristes.

Podría nombrar cualquier bar, fiesta o concierto que he vivido en La Roma y aunque han sido bastantes; para mí las calles que recorrí ese día siempre sonarán a Victoria Legrand y Alex Scally. Suenan a una huída buscando refugio, suenan a escape y a encuentro. Suenan cálidas después de escuchar palabras frías. Esas calles suenan exactamente a lo que un día Beach House escribió para mí.

Drifting in and out
You see the road you’re on
It came rolling down the cheek
You say just what you need
And in between
It’s never as it seems

Help me to name it
Help me to name it

If you built yourself a myth
You’d know just what to give
What comes after this
Momentary bliss
The consequence
Of what you do to me

Help me to name it
Help me to name it

Found yourself in a new direction
Arrows falling from the sun
Canyon calling
Would they come to greet you?
Let you know you’re not the only one

 

En realidad, nunca me cortó, porque nunca fuimos novios, pero sabía que era la última vez que lo iba a ver y él entre líneas se estaba despidiendo.

 

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